El manager de Lanús chicaneó al Millonario a una semana de venir a Núñez: “River es el rival más fácil que nos queda”. Todavía no llegó al Monumental y ya se mareó.
Resulta raro en tu tipo cultor del perfil bajo, ajeno a las declaraciones estridentes y las chicanas propias de los personajes verborrágicos que habitan en nuestro fútbol. Pero resulta más raro aún en un tipo que durante su trayectoria como jugador y como técnico ha naufragado por cuanto equipo chico se le cruzó por el camino y ha aprendido que subestimar al rival es lo que peor que se puede hacer.
Que ha aprendido que el rival podrá llegar de capa caída, envuelto en la peor de las crisis institucionales y hasta con un entrenador que esconde las falencias deportivas en la supuesta animosidad periodística, pero que aún así jamás se debe menospreciarlo.
Sin embargo, parece que el título que consiguió en el 2009 con Lanús, el único logro en sus 45 años de carrera dentro del fútbol, logró desubicar al bueno de Ramón Cabrero.
Este mediodía, al analizar públicamente el futuro inmediato del equipo conducido por Guillermo Barros Schelotto, el manager de Lanús declaró: “Nos faltan dos partidos de local, y en el medio está River. No me asusta el Monumental, al contrario. Para mí River es el rival más fácil que nos queda”.
Vaya uno a saber qué le pasó por la cabeza, tal vez se contagió de Barros Schelotto. Como sea, sería bueno que alguien le recuerde que hace poco tiempo el hecho de soñar con lograr en Colombia algo que estaba más allá de sus posibilidades le significó un síndrome vertiginoso al que todavía parece propenso. En especial porque River podrá llegar muy abajo, pero el Monumental es demasiado imponente y marea.



