River aprobó anoche su ejercicio económico del último año, que alcanzó un superávit de 89 millones de pesos, pero que -pese al orgullo que parece despertar en el oficialismo- enmarcó al capítulo deportivo más negro en la historia del club.
Después de constantes balances dibujados, que arrojaban superávit consecutivo al mismo tiempo que el club acumulaba deuda, el oficialismo aprobó anoche en reunión de Comisión Directiva el ejercicio económico 2010/11 con un superávit de 89.202.949 pesos. Toda una epopeya para las arcas de una institución que hasta hace poco solo guardaba cajones abarrotados de cheques a pagar.
Aunque semejante epopeya económica queda reducida a la nada mientras la camiseta vaga por las canchas de la B Nacional, mientras en la historia del club se escribe el peor de los capítulos. Ese mismo que está signado por el desprestigio y el dolor.
Un dolor que Passarella y compañía aparentan desconocer mientras se jactan de un exasperante “campeonato económico” que poco y nada vale después de haber perdido el único campeonato que importaba, el más importante en la historia del club.
River es fútbol, no una empresa ni una entidad financiera, por lo que la gestión económica jamás puede descuidar y desentender al fútbol, como ocurrió en el último mercado de pases. Bordagaray, como una única incorporación de un plantel que se jugó 110 años de gloria, fue la prueba fiel de un error, de una subestimación, que se pagó caro y quedará perpetua en la historia.
Así se discutió el balance entre el oficialismo y la oposición, durante la reunión de Comisión Directiva:
Diego Quintás, vocal por la minoría: “Pidámosle perdón al hincha de River y no nos vanagloriemos de un campeonato económico que no existe. A los 20 millones de hinchas de River les importa un comino el campeonato económico. Me parece bien que se trabaje en ese aspecto, pero el deportivo lo perdimos en enero”.
Andrés Ballota, vocal por la minoría: “Que contraste que con un ingreso de 130 millones de pesos por el fútbol profesional, tengamos la peor gestión de fútbol en la historia de River. Alguien me dirá que esos 130 millones son económicos, no financieros, por lo cual no teníamos los recursos para reforzar el plantel más que con Bordagaray. Bueno, eso corresponde al déficit financiero que hemos tenido en esta gestión. Todavía estamos esperando el fideicomiso, que siempre algún día va a llegar”.
Luis Renzi, tesorero: “Las transferencias de jugadores se han producido en los últimos 30 días. Desde el punto de vista económico, hasta el 31 de agosto solo contamos con los créditos de esas transferencias. De todas formas, todo tiene importancia. Evidentemente este es un club de fútbol y lo otro tiene una repercusión inmediatamente mayor, pero esto también tiene importancia, porque es el seguimiento del patrimonio de la institución”.
Diego Turnes, vicepresidente: “Nada palía el dolor que sentimos los riverplatenses por el momento futbolístico. Pero hay que seguir gestionando y teníamos el compromiso de revertir una situación económica muy difícil, muy dura al momento de asumir esta gestión”.
Matías Patanian, vocal por la minoría: “En febrero de este año les dijimos que estaban subestimando el tema, que traer solo a Bordagaray era un acto muy peligroso frente al semestre más importante de la historia de River. Le dije: ‘Presidente, por favor, desde la comunicación, dígale al técnico, al capitán y a los jugadores que no vayan por 30 puntos, porque si van por 30, en una de esas consiguen 27. Vayan por 40, fijen objetivos de máxima’… No me meto con el balance, pero si el precio de descender eran los 90 millones, no los queremos”.



