El exjugador de River, uno de los pretendidos por Almeyda para este semestre, explotó contra la gente del Inter luego de ser criticado por una insólita expulsión. “No van a ser ustedes los que borren todo lo que hice por el club”, declaró, y sembró incertidumbre sobre su futuro, ya que podría recibir seis meses de suspensión. “Vamos a ver qué pasa de aquí en adelante”, dijo el Cabezón. Teléfono, Passarella…
Andrés D’Alessandro tuvo una noche de furia. El miércoles, durante la visita del Internacional al Atlético-MG, el Cabezón fue expulsado a los 37 minutos de juego por pegar una patada tan fuerte como innecesaria en plena salida del rival. La patada solo le valió la amarilla, pero el ex-River se sacó, prepoteó al árbitro del partido y terminó viendo la roja, ante la mirada incrédula de su técnico.
Encima, para colmo de males, a partir de ahí el Inter sufrió tres goles y terminó encumbrando una derrota contra un equipo con el que no perdía desde 2003. Entonces, los hinchas del conjunto gaúcho repudiaron fuertemente a su capitán. Tanto fue así que el Cabezón no pudo evitar responderles por Twitter.
Acá, todos sus tweets:
-“No vale la pena responderle a la gente que critica sin saber. Tengo la certeza de que son los mismos que abuchean al equipo a los cinco minutos de juego”.
– “No tiene nada que ver el dinero, no llegué al Inter en 2008 para robar. El que no apoya, deja de acompañar”.
– “Y pueden estar tranquilos que cuando sienta que estoy robando o no puedo dar lo mejor, si es preciso voy a tomar una decisión”.
– “Pero no van a ser ustedes los que borren todo lo que hice para el club. Voy a ser yo el que decida qué hacer”.
– “Estoy un poco cansado, vamos a ver qué paso de aquí en adelante. El Inter merece lo mejor de mí y eso es lo que siempre traté de hacer”.
– “No valoran nada de lo que la gente hace, nada tiene que ver el dinero. Todo lo que conseguí y merezco fue por mi trabajo”.
– “Sinceramente, estoy muy cansado. Me expulsaron por mi responsabilidad, nunca oculté eso, pasa que hay cosas que no voy a seguir aguantando”.
Así, entonces, sembró incertidumbre con respecto a su continuidad en Brasil, en donde además planean aplicarle una dura sanción por su reacción: algunos medios hablan de seis meses de suspensión.



