El arquero juvenil regresó al banco de suplentes tras su blooper frente a Vélez y la recuperación de Carrizo. Pero ni bien se acercó a la platea de River, los hinchas lo ovacionaron. Gran gesto.
Pasó casi de quedar en libertad de acción y ser el tercer arquero del plantel a la titularidad en un Superclásico. De la tranquilidad del anonimato, a centro de atención y todas las críticas. Del rodaje en los partidos de Reserva, a ocupar “el arco más grande del mundo”.
Así de abrupto fue el salto a Primera de Leandro Chichizola, el pibe que -a una semana de cumplir 21 años- debió reemplazar a Juan Pablo Carrizo en uno de los peores momentos de la historia del Club. Pero lo que tuvo de abrupto, también lo tuvo de soberbio, sobrio y templanza.
Porque esas fueron las características de este arquero que de los cinco partidos del Torneo Clausura que le tocaron atajar, en cuatro mantuvo su arco en cero. Después, en el sexto, en su último encuentro como titular, porque Carrizo ya estaba para volver, sufrió un error que empañó su despedida. O mejor dicho, su hasta luego.
Sin embargo, el sábado en Sarandí, los hinchas de River le demostraron que aquella pifiada frente a Vélez ya quedó en el recuerdo. Cuando el equipo salió a la cancha, Chichizola encaró para el banco de suplentes y la platea millonaria -que estaba detrás del banco- no dudó en instante en ovacionar al juvenil. Con aplausos y gritos de apoyo, le hicieron saber que esperan volver a verlo en “el arco más grande del mundo”. Y no dentro de mucho tiempo.
Imagen: La Página MIllonaria | Federico Peretti



