Ángel David Comizzo es el prototipo del riverplatense por excelencia. Su amor por el club y los colores estuvo de manifiesto desde siempre, y cada vez que ha tenido la oportunidad de expresar sus sensaciones sobre la banda roja se comportó no solo como el verdadero referente que fue, sino también como el verdadero hincha que es.

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En una entrevista exclusiva con La Página Millonaria, el Flaco explicó cómo nació ese amor inmenso con River, en una historia familiar que es sumamente particular porque el grueso de sus seres queridos siempre alentaron por la vereda de enfrente. “Bueno, en mi familia eran todos hinchas de Boca, mi viejo, mi vieja. Pero mi hermano más grande, Egidio, él fue el que me empezó a meter la palabra River en mi cabeza porque era el único riverplatense en la familia, y ahí es donde me empezó él a inculcar esto del sentimiento de ser de River”, aseguró Comizzo con mucha nostagia.

Comizzo repasando su historia en River en el Museo del club. (Foto: LPM)
Y a partir de forjar su pasión por el Más Grande fue cuando comenzó a emerger el sueño en su cabeza de pararse bajo los tres palos defendiendo la banda roja en el pecho. “Con el transcurso de los años tuve la suerte, la fortuna de jugar en el club del cual soy hincha porque no es fácil. Justo que te toque eso, ¿no? Así que cumplí ese sueño que se hizo realidad porque fui capaz de soñarlo“.
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El exarquero campeón con River también recordó el primer momento de su vida en el que se cruzó con el Más Grande dentro de la cancha cuando era muy joven, y las particulares sensaciones que corrieron por su cuerpo en un partido donde el Más Grande enfrentó a Talleres en Córdoba.
“Bueno, yo cuando era más chico tuve la suerte de ver al Pato Fillol atajar en el estadio Mundialista de Córdoba. Yo estaba terminando la secundaria y en uno de los viajes que tuvimos tuve la suerte de ver ese partido. De un lado atajaba el Negro Baley y del otro lado atajaba el Pato Filliol. Y ahí dije:, “Algún día voy a estar ahí”. Se lo dije a mi compañero de promoción. Yo jugaba en Racing de Reconquista y siempre soñaba con esa aventura futbolística que le había prometido a mi madre. Por eso ese día dije: ‘Algún día voy a ocupar ese lugar del Pato’. Y aquel día me acuerdo bien, me ilusioné mucho con poder atajar en este club. Lo logré, lo logré”.





