Todo comenzó a gestarse con rumores de un interés aislado y nunca nada concreto ni confirmado desde la interna de River, sino más bien como algo un poco más inflado desde el entorno del jugador y desde algunas declaraciones misteriosas de Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia. La cuestión parecía que se iba a disipar rápidamente en los tintes de una situación totalmente imposible de concretarse, pero en las últimas horas siguió escalando la novela donde River y Sebastián Villa puedan llegar a encontrarse en el futuro inmediato, y el tema quedó instalado 100% en el ambiente y no se puede esquivar con la mirada, más allá que las chances concretas que al día de hoy todavía no existen como tales.

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Estamos hablando de un futbolista que arrastra una mochila de pasado Xeneize y situaciones judiciales por comportamientos absolutamente repudiables al que todos los hinchas de River insultaron de pies a cabeza por esas cuestiones extrafutbolísticas, que es muy distinto a hacerlo por una razón ligada solo a la rivalidad de camisetas como en el resto de los jugadores que pasaron por Boca y después llegaron. Y también de un futbolista al cual se le dedicó una bandera de repudio en el Monumental. Esta conjunción previa creo que no se dio nunca, y por eso en caso de concretarse sería el traspaso más polémico que se recuerde en el club.
Y en términos generales el sentido de la grieta de opiniones se produce únicamente porque el combo Villa también contempla que es un muy buen jugador de fútbol, porque si fuese un deportista limitado ni siquiera sería tema. Aunque es muy importante destacar también que en otros tiempos de River creo que nunca hubiese tenido ninguna chance de que su apellido suene para vestir el manto sagrado porque nuestros planteles eran de una jerarquía más probada, y porque había muchos mejores jugadores que él en los torneos argentinos. Pero sí, hoy en épocas de vacas un poco más flacas podría aportar una media de desequilibrio individual superior a lo que tenemos, y eso realmente no merece discusión.

De todas maneras yo todavía soy de los que piensan que Villa no va a jugar en River y que mucho de esta novela tiene cuestiones similares a lo que pasó recientemente con Miguel Borja, cuando se quiso inflar un poco más su precio aprovechando algún sondeo aislado o averiguación que pudo haber existido, y que desde Mendoza se está aprovechando toda esta situación para que crezca el revuelo mediático y no mucho más que eso.
Pero si por esas cosas del fútbol llegara a darse insisto en que este es un caso muy particular donde hay mucho que analizar dejando sus cualidades futbolísticas de lado y también ciertos slogans del club que para algunos son palabras mayores y para otros contenido vacío. Creo que lo más importante tiene que ser el bienestar y la evolución de River como equipo. Por eso que Villa juegue bien no significa que no exista algún otro igual o mejor que él que se pueda traer. Por eso que Villa juegue bien no justifica esta grieta que ya existe en el ambiente, que se dará en los pasillos del club y también en las tribunas.
¿Tiene sentido la apuesta por Villa con un potencial riesgo tan alto?
Es un riesgo innecesario para el adentro y una grieta sumamente evitable para el mundo riverplatense, porque por más bien que juegue de antemano este contexto provoca las mismas posibilidades que una apuesta tan polémica por donde se la mire salga bien o mal desde lo futbolístico. Y el costo político sería importante en caso que hipotéticamente venga porque no tendría lógica desde el mensaje que se baja en el día a día como institución hacia el afuera. ¿Vale la pena arriesgarse tanto por una moneda al aire? ¿Tiene sentido generar todo este microclima que no suma en nada? Entiendo que no, porque aunque a la larga termine saliendo bien va a ser un camino transitado con muchas espinas, y River hoy necesita paz para tener muchas más posibilidades de volver a ser.
Y porque además básicamente Villa no es un fuera de serie ni algo cercano a eso. Es un futbolista que contra River casi siempre ha jugado más motivado y por encima de su media siendo muy determinante, y que en la gran mayoría de los otros partidos pesados de su carrera ha mostrado una cierta irregularidad, con algunos puntos muy altos pero también otros bajísimos que no garantizan demasiado las posibilidades tan claras de éxito más allá de su buen paso reciente por Independiente Rivadavia.
Si un club como River y un técnico como Marcelo Gallardo necesitan de la llegada obligatoria de Villa para volver a ser protagonistas y pelear campeonatos, entonces tenemos que replantearnos muchas más cosas de las que ya nos replanteamos, y tenemos que estar mucho más preocupados de lo que ya quedamos después del 2025. Destinemos ese potencial dinero que se invertiría por él en una opción similar o superadora. No nos compremos potenciales problemas a futuro. No hace falta. Solucionemos los que hoy tenemos sobre la mesa que son muchos a nivel futbolístico y que tranquilamente se pueden arreglar sin la necesidad de retorcernos en una controversia innecesaria que hasta ahora solamente provocó divisiones que no suman para nada.





