El partido postergado de la fecha 11 del Torneo Clausura tuvo dos caras. Un primer tiempo donde River la pasó mal defensivamente y no tuvo volumen de juego ni agresividad ofensiva. Y un segundo tiempo donde mejoró, tuvo chances claras y se fue con la sensación de que unos minutos más bastaban para ganarlo. Pero Sebastián Zunino se quedó corto con el tiempo adicionado.

El árbitro quiso sacarse de encima el trámite y dio apenas 8 minutos agregados. Cantidad que parece mucha para la media del fútbol argentino, pero que por el contrario se queda escueta si se pone en contexto. Y es que la no convalidación del primer gol de Gonzalo Montiel se llevó unos cuantos minutos.

Entre la revisión en la cabina del VAR y el llamado a Zunino para que la mire, juzgue, interprete y decida, el partido estuvo parado 6 minutos con 40 segundos. A eso hay que sumarle el tiempo parado por los cambios y lo que no se jugó por parates en faltas, laterales y saques de arcos. Es decir que tranquilamente se podrían, más bien deberían haber adicionado no menos de 10′.

La estadística marca que de los casi 100 minutos del duelo, sumando los 90′ regulares más 1′ agregado en el primer tiempo y los 8′ del segundo, solo se jugaron la mitad. El tiempo de neto de juego de River vs. Sarmiento fue de 50:31′, sobre un total de 99:27′.

¿Estuvo bien anulado el gol de Montiel?

Tras revisarla y juzgar la interpretación, Zunino anuló el tanto. Reglamentariamente, el juez tenía argumentos para no convalidar el tanto al ser una jugada 100% interpretativa y no fáctica. La regla impuesta por FIFA desde 2021 insta a los árbitros a juzgar “siempre la posición de la mano o el brazo en función del movimiento del jugador en la acción” y no solo importa si hubo un toque o no.

La mano de inmediatez no corre en esta jugada ya que ese término solo quedó aplicado al futbolista que hace el gol, que no puede tocar bajo ningún punto de vista la pelota con la mano, sea con intención o no. En este caso el toque, desvío o roce fue en la jugada previa y se debe juzgar la intención, que es lo que hizo Zunino al mirar la pantalla.

Es debatible, claro está, pero el reglamento habla de que “se considerará infracción cuando el jugador ha conseguido que su cuerpo ocupe más espacio de manera antinatural cuando la posición de su mano o brazo no sea consecuencia del movimiento de su cuerpo en esa acción concreta o no se pueda justificar por dicho movimiento” y ese es el punto en el que se basó la terna arbitral para no convalidar el gol. El problema no es la jugada en sí, sino el criterio que vienen teniendo los árbitros en partidos específicos con River y que con otros rivales no es igual…

El reglamento de FIFA sobre las infracciones por mano previo a un gol

Se considerará infracción por mano si el jugador:

  • toca el balón de manera voluntaria con la mano o el brazo, por ejemplo, desplazando estas partes del cuerpo en dirección al balón;
  • toca el balón con la mano o el brazo cuando la mano o el brazo se posicionen de manera antinatural y consigan que el cuerpo ocupe más espacio. Se considerará que el jugador ha conseguido que su cuerpo ocupe más espacio de manera antinatural cuando la posición de su mano o brazo no sea consecuencia del movimiento de su cuerpo en esa acción concreta o no se pueda justificar por dicho movimiento. Al colocar la mano o brazo en dicha posición, el jugador se arriesga a que el balón golpee esa parte de su cuerpo y esto suponga una infracción; o
  • marque gol en la portería adversaria: -> directamente con la mano o el brazo —incluso si la acción se produce de forma accidental—, incluido el guardameta; -> inmediatamente después de que el balón le toque en la mano o el brazo, incluso de manera accidental.

Se deja de considerar infracción por mano la acción en la que se toque el balón con la mano o el brazo de manera accidental y, acto seguido, un compañero de equipo marque gol o disponga de una ocasión para ello.