El arbitraje de Nicolás Ramírez en el Superclásico no fue pésimo, fue un robo descarado hacia River. El Millonario no estuvo a la altura del partido y la expulsión temprana de Lucas Martínez Quarta hizo muy difícil el trámite. Pero el árbitro inclinó alevosamente la cancha desde el primer momento y Leonardo Ponzio le dejó un clarito mensaje.

A los 34 minutos del segundo tiempo, Gonzalo Montiel vio la roja por una falta a Lautaro Blanco. La acción no solo no ameritaba expulsión y ni siquiera lo llamaron desde el VAR para que la revise. Sino que además el propio Blanco le hizo la misma falta a Tobías Andrada y solo fue amonestado.

Por eso, después de varios minutos de tumulto por la tarjeta roja a Cachete, y mientras se hacía el cambio de Giovanni González por Tomás Galván, Ponzio le dijo a Ramírez: “¿Ya está? ¿Ya cumpliste? ¿Listo? ¿Ninguna más? ¿Hiciste los deberes?”. Un reclamo irónico aduciendo que la tarea del réferi era beneficiar a Boca. Acto seguido, le enumeró las jugadas en las que perjudicó a River. Pero el juez hizo caso omiso.

Así fue el arbitraje de Nicolás Ramírez en el Superclásico

A los 18 segundos, el juez sancionó la primera falta del partido a favor de Boca. Los minutos posteriores transcurrieron con normalidad hasta justo antes de los 10 minutos. Tras recibir un llamado del VAR y ver el monitor, Ramírez le mostró la tarjeta roja a Martínez Quarta por cortar una ocasión manifiesta de gol por falta a Merentiel.

En los 45’ iniciales, el árbitro amonestó a Di Lollo y Herrera en primera instancia, y a Paredes cerca del final del primer tiempo por un cruce con Acuña, a quien también le mostró la tarjeta. Lo llamativo es que, tras ver la tarjeta, el capitán de Boca le dijo “cagón” a Ramírez, algo que tranquilamente pudo haber sido sancionado con otra amarilla.

Las polémicas llegaron en el segundo tiempo. Primero, en la jugada en la que Blanco vio la tarjeta por una fuerte infracción contra Andrada. Si bien Ramírez amonestó al lateral de Boca, desde el VAR pudieron haberlo llamado a revisar la jugada, sobre todo considerando que fue prácticamente igual a la patada de expulsión a Montiel.

Un cuarto de hora más tarde hubo una gran controversia. Leandro Paredes, ya amonestado, fue fuerte abajo contra Tomás Galván y le cometió una falta merecedora de tarjeta. Pero Nicolás hizo caso omiso al reclamo y cobró solamente falta, perdonándole la expulsión al mediocampista de Boca que, como ya se sabe, juega con un reglamento aparte.

Tan solo dos minutos más tarde, Ramírez no cobró un claro penal contra Otamendi y desde el VAR tampoco lo llamaron para revisar la jugada. El agarrón contra el capitán del Millonario fue evidente, aunque aun así Silvio Trucco decidió no citar al juez de campo para que observara la acción. Pero claro, en La Bombonera parece que River no puede tener penales.

Como si no fueran suficientes polémicas, Ramírez decidió volver a ser protagonista. Gonzalo Montiel bajó a Blanco y el árbitro no dudó en mostrarle la roja. Lo particular, aunque para nada sorprendente teniendo en cuenta cómo viene la mano, es que la falta de Cache fue prácticamente igual a la de la amarilla del propio Blanco.

No conforme aún, el juez perdonó otra expulsión para Boca: la de Alan Velasco, que simuló una falta estando amonestado y debió ver la tarjeta nuevamente. Sin embargo, Nicolás decidió no mostrarle la segunda amarilla al futbolista del Xeneize. Ramírez hizo la tarea y favoreció a Boca para que pudiera ganarle a River en un partido clave.