El de este domingo no será un partido cualquiera para River. Está claro que todos los Superclásicos son especiales, pero el próximo tendrá algunos condimentos extra, principalmente vinculados al presente y el futuro del Millonario a nivel futbolístico, competitivo y de conducción, tanto en lo que respecta al DT como a la dirigencia.
Para empezar, hay que hablar sobre el contexto deportivo. El CARP llega al clásico del domingo después de haber tenido un pésimo año y de haber puesto en jaque su clasificación a la próxima edición de la Copa Libertadores. Es que, con dos fechas por jugar, el acceso vía tabla anual pende de un hilo y está sujeto tanto a resultados propios como ajenos.
Es que River no solo está obligado a ganar para acercarse a los puestos altos de la clasificación general, sino que el no hacerlo dejará al Millonario con una única vía para acceder a la Libertadores 2027: ganando el Clausura. Por ende, el duelo del domingo ante Boca pondrá más que simples tres puntos en juego (al margen de lo que el Superclásico representa de por sí).
Los jugadores que se juegan el futuro
Saliendo de lo colectivo para adentrarnos en lo individual, son varios los jugadores que vienen siendo cuestionados y deben estar a la altura. El caso más significativo es el de Lucas Martínez Quarta, quien arrastra varios meses a bajo nivel y este domingo tendrá una oportunidad inmejorable para redimirse y enderezar su relación con los hinchas.
Pero el central no es el único. Otro caso es el de Fausto Vera, cuya lesión y consecuente ausencia del clásico podría marcar su fin de ciclo en Núñez. Similar al caso de MQ está el de Sebastián Driussi, que está lejos de su mejor nivel y debe volver a demostrar. En la misma situación, aunque por debajo en la consideración, está Rafael Santos Borré.
Lo mismo pasa con Mauro Arambarri, cuyas chances de sumar minutos en La Bombonera crecen ante las dudas sobre la situación de Aníbal Moreno. También están aquellos que disputarán su primer Superclásico como Otamendi, Almada y Correa, quienes vienen siendo de lo mejor en los últimos partidos y de quienes se espera mucho.
¿Qué pasará con Ponzio como DT de River?
No serán solo ciertos futbolistas quienes pondrán en juego su continuidad en el club, sino también lo hará Leonardo Ponzio. En verdad su caso es diferente ya que no está en duda que siga en la institución, sino que lo que está sobre la mesa es su futuro como DT del club. Es que el partido de este domingo lo pondrá ante un gran desafío.
Por un lado, el León tendrá su primer partido ante Boca en condición de DT. Si bien tiene amplia experiencia enfrentando al rival de toda la vida, será la primera vez que lo haga en el rol de director técnico. Y en línea con el contexto deportivo de River, Ponzio sabe que su continuidad como entrenador del CARP está en juego.
Está claro que la situación del club en las tablas y el panorama de cara al 2027 están lejos de tener a Leo como responsable. Por el contrario, el Millonario logró repuntar y sumar varios puntos desde su asunción. Pero la realidad es que un resultado adverso este domingo pondría en jaque su futuro como técnico del club (solo ser campeón podría salvarlo).
Di Carlo, frente a un Superclásico trascendental
Y lo otro que estará bajo la lupa con el partido frente a Boca será la gestión de Stefano Di Carlo y compañía que, si bien han tenido aciertos, también han tenido numerosas equivocaciones y desatinos que llevaron a que la directiva quede en el ojo de la tormenta. Para el presidente y la comisión, el de este domingo también será un encuentro crucial.
Si bien el apoyo de los hinchas en la guerra contra AFA es total, la verdad es que la conducción del club continúa bajo la lupa. Cuestiones como la crisis deportiva (el haber jugado Sudamericana en 2026 y estar lejos de la Libertadores 2027), el gasto desmedido en refuerzos, la gestión de jugadores en los mercados y la vulnerabilidad política aumentan el enojo.
Para colmo, la gestión actual ha tenido dos Superclásicos desde su asunción y el historial es completamente desfavorable: dos derrotas en dos partidos. Por ende, en un contexto adverso y en el que la paciencia está agotada, ganar en La Bombonera es lo único que podría traer un poco de calma a un River que sigue profundizando su crisis.
