El River de Eduardo Coudet parece nunca arrancar. Finalizó un primer semestre en el que estuvo cerca de conquista un título local, pero se quedó a las puertas por las propias falencias que lo llevaron a la final. Uno de los puntos discutibles que tuvo el director técnico desde que asumió es el poco tiempo en el campo de juego que le brindaba a Juan Fernando Quintero, quien tampoco estaba en su mejor nivel, pero con sus destellos dejaba en claro que era el distinto del plantel. Finalmente, el vínculo entre ambos se rompió y optaron por caminos separados.

Llegó el parate por el Mundial y se generó una incógnita que no estaba en los papeles: el colombiano podía marcharse de la institución, aunque no era la primera ni la segunda vez que elige dar un paso al costado por no estar cómodo en el club. Pasó la Copa del Mundo y reapareció un escenario que lo tenía más afuera que adentro. Después del primer golpe ante Aldosivi por Copa Argentina, el Chacho, con un semblante decaído y hasta con enojo en el tono de su voz, confirmó que el enganche debía volver en una fecha fijada.

Apenas unos días después, Juanfer salió a hablar en un programa de televisión y arremetió contra el entrenador, además de manifestar que no iba a regresar en el día señalado, sino que había extendido su licencia. En sus palabras, manifestó no tener la continuidad deseada dentro de la cancha y que sintió que no era una prioridad, más allá de que no se lo comunicaron directamente. El viernes por la noche firmó la rescisión de su contrato y se despidió nuevamente del Millonario. El equipo se quedó sin su talentoso, aunque no está libre de culpa.

¿Por qué Coudet prescindió de Juanfer?

El principal motivo de Coudet para utilizarlo pocos minutos en partidos determinantes como la final ante Belgrano o directamente dejarlo ir es que no es un jugador funcional a su planificación. Se entiende que, desde su punto de vista, no tiene las cualidades necesarias y lo que busca para su idea, pero el argumento se cae cuando el rendimiento general es pobre. No hay conexión entre el mediocampo y el ataque, por lo que no hay generación de peligro en el área rival. Futbolísticamente, no había motivos para que Quintero se vaya.

Quintero declaró contra Coudet y River activó la rescisión de su contrato.

Si bien se trata de un grave error por parte del DT, quien a cinco meses de haber asumido en el cargo nunca pudo implementar un sistema de juego como esperaba, tampoco hay que obviar lo mal que se manejó el volante. Es entendible que no se sienta importante, pero hubo una institución que en su momento pagó US$2.500.000 para que vuelva y tenía un contrato vigente para elegir irse libre. Acá también falla la dirigencia, cuya responsabilidad recae en negociarlo y no regalarlo.

Mientras tanto, surgió una fuerte grieta entre los hinchas. Una parte se mantiene en contra de Coudet por el destrato futbolístico hacia su número 10 y no poder comprender que no utilice al jugador distinto que más de una vez fue importante, como contra San Lorenzo. Del otro lado están los que se oponen a la manera en la que Juanfer decidió irse con declaraciones contra el técnico y armando una polémica innecesaria. Para algunos, faltándole el respeto al hincha. Un debate en el que no gana nadie y solo pierde River.