River fue un desastre, una vez más. Después del papelón del pasado viernes ante Aldosivi, el Millonario tenía la oportunidad de redimirse frente a su gente en el estreno del Torneo Clausura 2026. Lejos de hacerlo, el equipo de Coudet, que no pudo estar en el banco de suplentes, volvió a decepcionar y perdió frente a Barracas Central en el Monumental.
Antes del partido, el cuerpo técnico definió la formación y estableció un marcado 4-4-2, con Silva, Vera, Galván y Pereyra en el centro del campo y con Colidio y Borré en la delantera. Sin embargo, la visita golpeó primero y cambió los planes de un River que, con desventaja en el marcador, cayó en la desesperación.
En el entretiempo, Broggi pateó el tablero y cambió lo que había planeado inicialmente. Aun con 45 minutos por delante, el cuerpo técnico decidió desarmar el mediocampo para agregar dos delanteros. Joaquín Freitas y Lucas Beltrán ingresaron en lugar de Fausto Vera y Lautaro Pereyra y se sumaron a Borré y Colidio en la ofensiva.
Dos cambios inexplicables teniendo en cuenta que aún había mucho tiempo por delante y que, cargándose de delanteros, el Millonario se quedó sin hombres en el medio. Así, en el complemento River pasó del 4-4-2 inicial a un 4-2-4 que lejos estuvo de mejorar el juego del equipo y que únicamente sirvió para acumular jugadores en ataque.
Sin creativos en la cancha, Broggi metió otros dos cambios al 67’: Correa por Colidio y Arambarri por Galván. Con estas modificaciones, el cuerpo técnico no modificó el planteo ni mucho menos, sino que simplemente cambió de nombres en busca de soluciones, las cuales no llegaron. Con cuatro atacantes, la desesperación reinó en Núñez.
Con el ingreso de Ángel, River sumó al creativo que le hacía falta, aunque lo llamativo es que el 10 entró para ubicarse sobre la banda y no en la zona de influencia. Así, el Millonario terminó con un doble cinco conformado por Silva y Arambarri, con Correa y Freitas atacando por las bandas y con Beltrán y Borré ubicados en el centro del ataque.
River volvió a ser un caos, aunque ya no es algo que sorprenda. El gol tempranero de Barracas cambió los planes de un equipo que, una vez más, careció de creatividad. Para colmo, los cambios no mejoraron al equipo en absoluto, sino que solo sirvieron para desarmar el mediocampo y acumular gente cerca del área de Barracas.
El equipo de Coudet, dirigido este sábado por Ariel Broggi, sigue a la deriva, y ante Barracas volvió a mostrar una versión preocupante. Una versión sin inventiva, sin ideas, sin asociaciones, sin claridad y hoy, como sucedió otras veces, sin tener soluciones en el banco. Un nuevo papelón de River, que ya lleva dos derrotas en el segundo semestre.
