La partida del volante central de River se había notado y mucho: ante Aldosivi, el mediocampo del equipo fue zona de tránsito libre. Ayer, el juvenil volvió a la titularidad luego de los Panamericanos y su presencia fue clave.

El andar de River en la segunda categoría del fútbol argentino comenzó con Nicolás Domingo como mediocampista central. Sin embargo, el rubio volante tapón tuvo una seguidilla de malas actuaciones y no convenció. Por eso, Almeyda decidió recurrir a la figura de Ezequiel Cirigliano, juvenil con gran presencia y mucho talento.

Ni bien ingresó en el equipo, Cirigliano se asentó de la mejor manera y se hizo dueño y señor de la mitad de la cancha. Pasar por su sector se convirtió en una tarea sumamente complicada para los rivales, que notaban como el joven que, por momentos, hace recordar a Javier Mascherano, crecía en confianza a medida que corrían los minutos y los partidos.

Pero los Juegos Panamericanos requirieron la presencia de Cirigliano, que abandonó River de manera momentánea y el equipo sufrió su ausencia: frente a Aldosivi, Ledesma no tuvo una gran actuación y los marplatenses coparon la zona clave de la cancha. Por eso, ni bien retornó de México, Cirigliano se volvió a adueñar de la mitad de la cancha, marcando y distribuyendo el juego de manera envidiable.

Ayer, ante Gimnasia de Jujuy, Cirigliano se convirtió, de arranque nomás, en una pieza fundamental en el andar y las aspiraciones del equipo. Fue quien se encargó de recuperar el balón en mitad de cancha, impidiendo el adelantamiento posicional del rival, y descargando de manera acertada las pelotas para comenzar los ataques.