Los jugadores de River hicieron un verdadero papelón en Mendoza: volvieron a perder con Boca y esta vez con baile de por medio. Pese a los cambios, Gorosito no le encontró la vuelta al equipo y el domingo arranca el Clausura. ¿De qué se disfrazará esta banda de mediocres?
Mejor, Gallardo en una pierna. Mejor, Mercier. Mejor, Edgar Davids y sus casi 40 años acuestas. Mejor cualquiera que tenga un poco más de ganas que este grupo de jugadores sin alma, sin pasión, sin interés, sin amor propio. Que jueguen los pibes del reality ‘Camino a la gloria’ o los multicampeones de las infantiles, cualquiera antes que este plantel de profesionales devotos de los sueldos y los premios.
Basta de creer que “por esas cosas que tiene el fútbol” pueden llegar a cambiar, a levantar, a ser aquellos que se consagraron campeones en el primer semestre de 2008. Basta, porque hasta en ese torneo dieron lástima y porque son los mismos protagonistas de la patética noche copera contra San Lorenzo. Porque son también los que escribieron el semestre más negro de la historia del club y porque son los que amagan con volver a reescribirlo en este 2009.
Ya demasiado mostraron durante este torneo de verano: empataron los tres clásicos contra los grandes y perdieron los dos Superclásicos dando vergüenza. Basta porque son la misma bandita de burros que perdieron los últimos cuatro partidos contra Boca, aún cuando el rival de toda la vida quedó en inferioridad numérica o jugó entregado.
Porque no tuvieron amor propio ni respeto por la camiseta, porque se olvidaron en dónde están jugando. ¡Esto es River, manga de mediocres! “El más grande. Lejos” es mucho más que un eslogan, hay toda una historia detrás y millones de hinchas acompañando. Y estos jugadores ya demostraron que no les da el cuero para transpirar semejante camiseta. Entonces, basta, pero principalmente para que la humillación de esta noche no quede sóloen una anécdota de verano.
Foto: Fotobaires.