El Indio también cumplió su promesa: fiel a su condición de hincha, se tatuó la fecha de la resurrección millonaria junto a dos estandartes de la historia riverplatense. Mirá.
Alejandro Domínguez y Jonatan Maidana no fueron los únicos jugadores que dejaron perpetua en su piel la angustia con la que atravesaron el peor año en la historia del club y la felicidad que les significó haber logrado el objetivo que ansiaba todo el Mundo River.
Daniel Vega, confeso hincha de La Banda, también se sometió a las agujas para cumplir con su promesa y, de alguna forma, para cerrar una temporada que terminó de la mejor manera, pero que implicó tanto sacrificio como sufrimiento.
Basta recordar la lesión que sufrió el Indio en las horas previas al debut de River en la B Nacional, frente a Chacarita, justo después de que de Matías Almeyda lo eligiera como el arquero de La Banda para esta difícil incursión por el ascenso. O aquel gol agónico de Gigli, contra Aldosivi, que le valió más de una crítica y una bronca consigo mismo que seguramente le dura.
Pero el Indio se sobrepuso y siguió. Cuando no le tocó jugar, acompañó al plantel (y en especial a Chichizola) con las mismas ganas de siempre; y cuando más lo necesitó el equipo, dio el presente con creces. Frente a Boca Unidos, en el Monumental, en medio de un encuentro que tuvo a River a la deriva, Vega se adueñó del timón y se convirtió en el protagonista de un partido clave para alcanzar el ascenso. Aquella tapada a Danelón fue el salvavidas de un equipo que se caía.
De ahí entonces, de todo ese año de sufrimiento, que Vega haya decidido tatuarse la fecha de la resurrección millonaria, junto a una pelota engalanada con los estandartes que representaron a River a lo largo de toda su historia: la galera y el bastón.
Reviví la inolvidable atajada del Indio frente a Boca Unidos: