Matías Almeyda y Juan Pablo Carrizo fueron sancionados con una contravención para cada caso, en tanto que Juan José López y el resto del plantel se retiraron del vestuario visitante sin hacer declaraciones.

Fue un golpe, durísimo. Por supuesto que cada derrota genera un dolor cuando hay una necesidad imperiosa de sumar, pero siempre es más profunda la herida en el caso de un Superclásico. De un momento para otro, River se encontró dos goles abajo y no halló la manera de torcer el rumbo. En consecuencia, el nerviosismo creció a medida que pasaron los minutos y tanto Carrizo como Almeyda fueron víctimas de sus reacciones cuando se terminó el partido.

El arquero de River se enojó con un alcanzapelotas que no le devolvió el balón para que sacara del arco, por eso le dio un cachetazo, mientras que el Pelado se besó la camiseta varias veces cuando fue expulsado y se peleó con dos efectivos policiales. Ambos jugadores recibieron la visita de un fiscal y de la Policía Federal, quienes les labraron sendas contravenciones, haciendo uso de los artículos 52 y 98 para JP y el capitán, respectivamente.

Ahora, la principal preocupación para todos los componentes del Mundo River será la sanción que el Tribunal de Disciplina le aplicará a Almeyda. El mediocampista llegó a la quinta amonestación y, sobre el final, vio la roja por su pelea con Clemente Rodríguez. Sin embargo, el agravante fue su pelea con los uniformados cuando se marchaba hacia el túnel, algo que puede provocar una carga mayor en la suspensión, que se daría a conocer el próximo jueves.

Una agresión rumbo al estadio
La tarde había empezado mal mucho antes de que el micro de River llegara a La Bombonera. Cuando el vehículo pasó por las inmediaciones de la Villa 31, ubicada en Retiro, una piedra rompió uno de los vidrios. Enojados por ese ataque, algunos integrantes de la delegación vaciaron el contenido del matafuegos, por eso el ómnibus quedó a disposición de un peritaje para investigar la agresión.