Esta vez Juan José López no brindó la conferencia de prensa habitual y los jugadores tampoco hablaron, excepto Leandro Caruso para la televisión, segundos después de que terminara el partido. Matías Almeyda se retiró del vestuario entre lágrimas y el DT se marchó solo…

La situación sobrepasó a todos. Tan sólo quedan dos fechas para que finalice el Torneo Clausura y River deberá luchar hasta las últimas consecuencias para evitar la Promoción. Al igual que frente a San Lorenzo, la preocupación quedó como postal principal cuando Carlos Maglio dio el último pitazo. Y eso no sólo se vio reflejado en las tribunas, sino que también tuvo ejemplos claros en los rostros de los jugadores, tanto en la salida del campo de juego como del Monumental.

Un grupo de hinchas jóvenes esperó a los futbolistas para sacarse fotos y pedir autógrafos, a pocos metros del estacionamiento aledaño al anillo. La respuesta del plantel fue positiva para cumplir con el pedido de la gente, pero en general las caras dejaron en evidencia lo poco y nada que sirvió el empate contra Colón. Almeyda fue el más dolido, con lágrimas al cruzar la puerta del vestuario local.

El Pelado pasó del enojo a la frustración y ni siquiera logró mostrar la sonrisa que siempre le regala a todos aquéllos que se acercan a saludarlo. Además, caminó con algunas dificultades y su situación física sigue al límite. Distinta fue la salida de JJ López: suspendió la conferencia de prensa y a las 23.15 entró al estacionamiento ubicado sobre Figueroa Alcorta. Tanto él como sus dirigidos optaron por el silencio en un momento muy delicado para la historia de River.