(Incluye galería) En el año más doloroso de su historia, River se permitió celebrar el vigesimoquinto aniversario de la obtención de la Intercontinental. Aunque la fiesta, para no perder la costumbre, solo la organizaron los hinchas… Alonso, Alzamendi, Ruggeri, Gordillo, Veira y tantos otros se volvieron a juntar para conmemorar aquel equipo de 1986. Y además, claro, hubo mención especial para los campeones de la Libertadores y del Campeonato 85/86, con Francescoli a la cabeza.
Veinticinco años después, el Café de los Angelitos vuelve a reunir a gran parte de ese plantel que, en Tokio, escribió el capítulo más destacado dentro de la gloria del club. A algunos de ellos les cuesta agacharse hasta para emular la típica foto de equipo, pero van al frente igual, sin dudarlo, como cuando defendían a La Banda. Gordillo, Alzamendi, Amuchástegui y Villazán se sacrifican por el grupo.
Desde atrás, el resto imita a un Nery Pumpido ausente y ni siquiera amaga con bajar. Claro, son los más “experimentados”: Veira, Alonso y Ruggeri. Mientras que Galíndez, el emblemático utilero del fútbol argentino, no puede con su genio y copa el centro de la escena para sostener una camiseta de River con el número 25 estampado. Así, a pura risa y cargadas, arrancan una noche que -según manifestaron los propios protagonistas- debió regalarles el club.
Pero a falta del reconocimiento oficial (ni siquiera hubo una gacetilla recordando el logro más importante en la historia de River), elFrente Angel Labrunaapeló a la memoria más allá del presente deportivo y de las banderas políticas. Este frente, que encumbra a varias agrupaciones y movimientos de hinchas y socios, decidió homenajear a aquel plantel que en 1986 ganó absolutamente todo.
Por eso, el evento arrancó con el reconocimiento al equipo campeón del torneo 1985/86. Villazán, Amuchástegui y Francescoli fueron los encargados de representar a todo el grupo, y el Enzo además fue el encargado de generar primera gran ovación de la noche. El “uruguayo, uruguayo” tronó con tal fuerza, que hasta los cocineros del restaurante salieron para no perderse semejante momento.
Detrás de ellos, el recuerdo de la primera copa continental, esa que se había mantenido esquiva durante 20 años y algunas finales frustradas. Allí, el que tomó la posta fue el expresidente Hugo Santilli, que copó el escenario con la experiencia de pocos y destacó a cada uno de los protagonistas de la historia riverplatense en general. “Porque la historia la discuten muchos, pero la escriben pocos”, tiró, apuntando contra los olvidadizos despachos del Monumental.
Y para cerrar, claro, el video de aquella final en Japón, donde un Steaua Bucarest que venía de ganarle la Champions League al Barcelona cayó rendido ante un grupo de jugadores insoslayable. Tras el recuerdo del gol, mitad viveza de Alonso y mitad estirpe goleadora de Alzamendi, las tres patas de aquel campeón excepcional subieron al escenario: jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Aplausos y más aplausos, en medio de un “soy de River” que conmovió desde Congreso hasta La Boca. Para romper el clima, Ruggeri apeló el humor cítrico que lo caracteriza y recordó: “Hugo estaba muy feliz con la vuelta que dimos en cancha de Boca, pero a mí me prendieron fuego la casa y no me la pagó”. Un crack, tanto como Montenegro, que -entre risas- pidió cordura a la hora de criticar, “para que el Tapón Gordillo no se quede sin laburo”.
Pero el final de la fiesta estuvo a cargo ni más ni menos que del Gran Beto. Con él, se produjo la segunda gran ovación de la noche, o la primera, según cómo se la mire. “El Beto es lo más grande del fútbol nacional”, explotó el Café de los Angelitos, donde Alonso le dedicó a los hinchas la vuelta en La Bombonera por enésima vez y apuntó contra Passarella sin medias tintas. Duro y picante, hasta se permitió desafiar al Barcelona de Messi: “Que lástima que por una cuestión de tiempo no pudimos enfrentar a este famoso Barcelona…”, comentó, y en medio de una nueva ovación, alzó la réplica de la Intercontinental para la última foto de la noche. Esa que quedará atesorada en el recuerdo del hincha, a pesar de la falta de memoria de algunos.
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Reviví el homenaje al equipo de 1986 con el video completo del evento: