River regresó a los entrenamientos esta tarde en Benavídez, donde se pudo observar a un plantel distendido a pesar del empate en La Plata.
Lejos de dramatizar el 3-3 del sábado pasado en el Estadio Ciudad de La Plata o detenerse en las críticas que advierten que River solo le ganó a uno de los primeros diez ubicados en la tabla de posiciones, el plantel dirigido por Matías Almeyda retornó al trabajo con el mejor de los ánimos.
En el complejo Buenos Aires Football abundaron las buenas caras, incluso a pesar de la incesante lluvia que gobernó prácticamente durante todo el día. Sonrisas de allá, sonrisas de acá y trabajo, mucho trabajo.
Bajo las órdenes de los preparadores físicos Alejandro Kohan y Guido Bonini, el plantel realizó tareas físicas durante casi dos horas alrededor de la cancha de césped sintético con la que cuenta el predio.
Mientras que Almeyda, junto a Amato, le dio duro y parejo al arco… vacío, claro. Con esa clásica rutina de remates en los días de trabajos físicos, el Pelado se saca las ganas de meter todos aquellos goles que le quedaron atragantados mientras estuvo del otro lado del campo. De hecho, el técnico fue uno de los que mostró su mejor ánimo.
Lo que no significa que minimicen la oportunidad que dejaron escapar. Al contrario, cada jugador que enfrentó un micrófono hizo su autocrítica, desde Vega hasta el Chori, pero ahora buscan seguir adelante. Y Merlo es la posibilidad de revancha.