Zapata se había sentado por última vez en el banco de suplentes local cuando era ayudante de campo de Gorosito, en 2009. Ahora, con pocos entrenamientos, armó un equipo compacto que frenó a uno de los candidatos al título.
Ni Matías Almeyda, ni Ramón Díaz. El que dirigió esta tarde fue Gustavo Zapata. El Chapa aceptó el desafío y condujo al equipo contra uno de los mejores del campeonato.
Y, si bien sólo practicó un par de días con el plantel, pudo darse el lujo de tener un debut y despedida con un triunfo, para dejar un poco más tranquilo el clima ante la llegada del riojano.
Se lo vio tranquilo, dando indicaciones, pero siempre manteniendo la calma. Además, recomendación mediante de César Laraigneé, se dio el gusto de hacer debutar a Matías Kranevitter, uno de sus dirigidos durante este semestre.
Pero para Zapata también significó la vuelta al banco de suplentes del Monumental. La última vez que había estado fue en el Apertura 2009, cuando acompañaba al cuerpo técnico de Néstor Gorosito. Mientras que este año, al mando de Independiente Rivadavia, se sentó en el banco visitante.
Ahora regresará a la Reserva -donde pelea el título-, pero con la enorme satisfacción de saber que aprovechó su chance como técnico de la Primera de River.