El equipo tuvo otra actuación lamentable y volvió a dejar puntos vitales por el camino. Durante el 0-0 con All Boys en Floresta, el Millonario fue intrascendente y casi no ofreció muestras de querer ganar el partido. Se conformó con el punto y complicó aún más su futuro. Ahora, debe ganarles como sea a Unión y Rafaela.

Se pasa el torneo y River no da señales de comprender la situación apremiante en la que se va metiendo solo. Fecha 13, más empates que victorias, tantas derrotas como triunfos, apenas 17 puntos. Un presente preocupante, casi alarmante, y el equipo que no despierta, que no logra romper con ese eterno letargo que lo hace previsible, obvio y aburrido.

Salvo en contadas ocasiones, el hincha de River pudo llegar a la cancha y anticipar sin temor a equivocarse cuáles iban a ser las falencias del equipo ante el rival de turno. Aun cuando demostró un nivel superior a lo esperado, como ocurrió con Newell’s y Boca, terminó sufriendo finales más que cantados.

Y ante All Boys, en Floresta, River volvió a tener un papel acorde a esa monotonía de la que rara vez logra escaparse. Esa monotonía que lo lleva inequívocamente a la intrascendencia, a chocar con el rival sin conformar una idea o una identidad de juego. Que lo lleva a la contra desaforada, a depender del error de la defensa contraria, de una genialidad de Ponzio o de la rapidez de Mora.

Resulta difícil, prácticamente imposible, que este River se salga del libreto, que intente jugar o avasallar al rival siendo consciente de la camiseta que viste, que representa. Entonces, fecha a fecha, se va metiendo en ese callejón sin salida que hoy parece lejano pero que en realidad está mucho más cerca: jugar a no perder para al menos sumar de a uno.

Esa apuesta por el puntito salvador que alguna vez un técnico y un presidente creyeron oportuna sin comprender que estaban condenando al club al desprestigio más doloroso de su historia. Hacía allí va este equipo si no reacciona a tiempo. Unión y Rafaela, los dos próximos partidos, los dos rivales directos en la lucha por mantener la categoría, serán el punto de inflexión de un River que no puede seguir jugando con el destino.