Después de 42 días sin triunfos, el Millonario ganó, goleó y salió de la zona de descenso directo. Ponzio marcó el camino de la victoria y Almeyda movió las fichas de un planteo inicial que no rindió como esperaba, para que La Banda se lleve un impensado 4-0 de su visita a Arsenal.

La formación que planeó Almeyda para visitar a Arsenal generó poco entusiasmo en la previa del partido, y el desarrollo del primer tiempo dio a entender el porqué: los cuatro zagueros y los tres volantes centrales que planteó el técnico en Sarandí limitaron aún más a un equipo de por sí resulta carente de variantes ofensivas.

Entonces, a River se le hizo prácticamente imposible vulnerar la defensa rival o gravitar sobre el arco de Campestrini. A tal punto, que en 40 minutos de juego solo llegó una vez, con ese cabezazo al travesaño y la endeble chileno de Rodrigo Mora que terminó en las manos del arquero de Arsenal.

Hasta que apareció el tipo que todo lo puede, todo lo intenta, y el Millonario terminó abriendo un partido con un zapatazo inesperado. Ponzio, fiel a su costumbre y con el brazalete de capitán bajo su mando, recuperó una pelota en el medio, encaró, miró al arco y sacó un derechazo tremendo que le significó a River la llave hacia el camino de la victoria.

Esa victoria que hacía más de 42 días que River no disfrutaba y que se hizo realidad en la segunda etapa. Almeyda entendió que Mora y Luna necesitaban más compañía y metió a Affranchino en lugar de un ya irreconocible Sánchez y Lanzini en reemplazo de Cirigliano.

Con lo que el equipo abrió la cancha y las llegadas sobre el arco rival se multiplicaron. Así fue como River encumbró un 4-0 que en la previa resultaba utópico aún a pesar del presente de Arsenal y terminó regalándose una semana de tranquilidad antes de regresar al Monumental.

Así quedaron las posiciones del Torneo Inicial

Mirá cómo quedó River en la tabla de Descenso