Las fallas en definición y la grave lesión del defensor terminaron signando un empate con sabor amargo en Santa Fe. Es que el equipo mejoró, pero no logró capitalizar las situaciones que generó. Ahora quedó a 9 puntos del objetivo, cuando restan cuatro fechas para el final.
Está claro, River no brilla, no genera fútbol ni tiene una identidad de juego. No la tuvo a lo largo de todo el semestre. Pero anoche, en Santa Fe, al menos se dignó a tomar la iniciativa y a ir en busca del arco rival, cosa que no ocurrió contra All Boys y que frente a Unión logró por decantación, ante un equipo prácticamente descendido.
En cambio, frente a Atlético Rafaela, tuvo 45 minutos iniciales en los que demostró la intención de avasallar al rival contra su propia área. A través de Funes Mori y Mora, apoyados por la inteligencia de Ponzio y las escaladas de Sánchez, River generó una gran cantidad de situaciones.
A tal punto, que la figura de esa primera mitad fue el arquero Sara. Un poco por virtud del arquero santafesino y otro poco por las fallas de definición de un equipo que se denota más preocupado por festejar y descomprimir tanta presión acumulada antes de concentrarse en terminar la jugada.
Lo reconoció el médico del plantel, Gustavo Ríos, al analizar la lesión de Germán Pezzella: el estress que viven estos jugadores se convierte a menudo en el peor de sus rivales. En este campeonato, ocurrió más amenudo de lo esperado, y así no solo quedó demostrado a través de las reiteradas lesiones, sino también con los fatídicos y agónicos empates.
Y lo mismo ocurrió en el inicio del complemento: River volvió a generar y a volvió a fallar. Sánchez tuvo una llegada tan clara como imposible de malograrla, pero la terminó tirando por encima del travesaño. Entonces, con el correr de los minutos y las oportunidades desperdiciadas, el equipo se terminó apagando.
Ahí, recién ahí, el empate resultó inamovible. Ni siquiera el “River ponga huevo” que improvisaron los 3.000 hinchas que fueron hasta Rafaela pudieron hacer reaccionar a un equipo que, entre lesiones, mala definición y falta de suerte, no pudo cerrar la primera parte de esta seguidilla de partidos con una segunda victoria al hilo. Una lástima, porque méritos -al menos esta vez- hizo.