El Millonario estuvo muy ordenado y casi no sufrió en defensa, pero falló constantemente en el último toque y prácticamente no generó situaciones. Encima, sobre el final del partido fue expulsado Leonardo Ponzio. Otra vez, el equipo quedó en deuda.

River sigue sin poder ganar, mucho menos gustar y ni hablar de golear. El Millonario logró la solidez defensiva que buscaba, pero de mitad de cancha para adelante estuvo muy flojo.

En un partido aburrido por donde se lo mire, fue River el que debió tomar la iniciativa, ante un All Boys que se conformó con el empate desde el primer minuto. Y, a excepción de dos disparos de Rogelio Funes Mori y uno de Carlos Sánchez, River no pudo generar absolutamente nada.

El segundo tiempo fue un bostezo de 45 minutos. Un desastre de ambos lados, sin juego, ideas ni ganas de arriesgar siquiera un poquito. Los locales se conformaron con empatar ante el más grande, y La Banda se conformó con no perder de visitante. Muy poco para las aspiraciones de un club como River.

Encima, sobre el final se fue expulsado Leonardo Ponzio, por escándalo el mejor jugador de River en el torneo. Así que habrá mucho trabajo para Matías Almeyda y sus dirigidos, que siguen sumando partidos flojos cuando ya pasaron trece fechas.