(Tucumán – Enviados especiales) Pese a que arrancó dormido, el equipo de Almeyda logró sobreponerse de un marcador adverso y consiguió una victoria que vale más que tres puntos. Es que, los goles del Maestrico, Sánchez y los dos de Trezeguet le permitieron sortear una de las dos visitas más complicadas que tenía en el calendario. Ahora, solo faltan cinco finales…

De entrada nomás, dio la sensación que los jugadores tirarían por la borda toda la expectativa de los hinchas de River, que coparon el Monumental tucumano para alentar a La Banda en una de las seis finales que le quedaban. En particular, porque el equipo dirigido por Matías Almeyda entró dormido al campo de juego y sufrió horrores con el juego aéreo de Atlético Tucumán.

A los 7 minutos, Fondacaro, con apenas 1,65 metros de altura, conectó un centro desde la derecha y abrió el marcador en la tarde-noche de San Miguel. Y poco después, llegó otro centro desde el flanco derecho que -bajo la atenta mirada de toda la defensa millonaria- cruzó el arco de Vega y no terminó en el 2-0 de milagro. De ahí entonces que el propio Almeyda, una vez que terminó el partido, reconociera que “los primeros quince minutos fueron para el olvido”.

Pero a partir de ahí, River empezó a tener el control de la pelota, inclinó el terreno y llenó el área del Decano de centros. Ninguno pudo encontrar a Trezeguet o Cavenaghi bien parados, aunque el equipo de Almeyda también preocupó por abajo: el aviso lo dio a través de una jugada de Sánchez, que encontró al volante millonario cara a cara con Del Rossi. Pero el ex Godoy Cruz, en lugar de definir, intentó asistir a Cavenaghi y terminó malogrando una oportunidad inmejorable.

Sin embargo, a los 30, tras una gran jugada colectiva, el Maestrico improvisó una pared con el Torito y el venezolano marcó su primer gol con la camiseta de River para igualar el marcador en uno. Además, como cierre de un primer tiempo en alza, llegó el penal que le convirtieron a Sánchez y la posterior ejecución de Trezeguet, con la que River dio vuelta el resultado y se sobrepuso a una adversidad difícil de revertir en una cancha tan complicada como la tucumana.

De ahí en adelante, en el complemento, el equipo se soltó más todavía y hasta pudo estirar la ventaja a través de una definición exquisita del Rey David. Esa ventaja que pareció peligrar luego de que Barone sellara el 2-3, pero que River terminó asegurando con un bombazo de Sánchez desde afuera del área. Así, La Banda sumó otros tres puntos cruciales en su intención por regresar a la categoría de la que no debió haberse ido nunca y dejó atrás una de las finales más complicadas que le quedaban fuera de casa.