(San Juan – Enviados especiales) Venció a Quilmes por 2-1 y logró una clasificación a los cuartos de final de la Copa Argentina que trajo un poco de serenidad en el Mundo River. Con goles de Trezeguet y el Keko Villalva, La Banda se metió en la próxima fase y ahora espera por el San Lorenzo de Caruso Lombardi.

Lo dijo el propio Almeyda: si River no hubiera ganado en San Juan, ante Quilmes, por los octavos de final de la Copa Argentina, las críticas habrían sido despiadadas. Es que una eliminación copera justo tres días después de haber recibido un revés inesperado frente a Atlanta, habrían significado un cóctel devastador.

Aunque no solo por esa crítica a la que se refirió el técnico. Debe reconocerlo, si bien es cierto que el principal objetivo es el ascenso, una eliminación en esta precisa semana también habría generado preocupación en los hinchas, cierto golpe anímico puertas adentro del plantel y algún que otro eco en el Mundo River.

De hecho, la derrota del domingo en Liniers, la primera después de diez fechas, motivó la reprobación de la gente, un cambio táctico que -a partir de la práctica de esta tarde en Ezeiza- terminará por abolir al tridente ofensivo y hasta la visita de Passaella al plantel, en medio de rumores de una supuesta reunión entre él y el Tolo Gallego.

Sin embargo, para tranquilidad de River, este equipo alternativo, una mezcla de extitulares y suplentes, tuvo un desempeño aceptable en San Juan y logró la clasificación que tanto se necesitaba. Un gol de Trezeguet y otro del Keko Villalva despejaron las críticas y le dieron un poco de aire al plantel de cara a unos próximos diez días cruciales para el gran objetivo con el que sueña todo Núñez.