El balance que enmarcó el descenso de River fue aprobado anoche en asamblea de socios. Allí, el oficialismo logró 68 votos a favor del ejercicio que -ventas de Buonanotte y Lamela mediante- arrojó un superávit de 89 millones de pesos.

Passarella terminó festejando su campeonato económico nomás. El primer paso lo había dado el 10 de noviembre, cuando logró la aprobación del balance 2010/11 en Comisión Directiva. Allí, solo los cinco integrantes por la minoría rechazaron lo que fue un ejercicio auspicioso para las finanzas del club, pero nefasto para la historia de la institución.

Un ejercicio que tuvo como puntos positivos las ventas de Diego Buonanotte y Erik Lamela, dos transferencias signadas por cheques con destino incierto e intermediarios de dudosa procedencia. Y que tuvo como puntos negativos la incorporación de Fabián Bordagaray como único refuerzo para el torneo más importante en los 110 años del club.

Eso fue lo que aprobaron anoche los 68 representantes de socios que le dieron el visto bueno a la gestión de Passarella durante el último año, acaso el más trágico de todos. Apenas 27 se opusieron y manifestaron su disconformidad para con una Comisión Directiva que se jacta de los campeonatos económicos, pero que -junto a las dos de Aguilar- quedará en la memoria de todo River como la peor dirigencia de la historia.