El francés todavía no pudo anotar. Pero lo preocupante no es su sequía, sino la escasez de oportunidades concretas que tuvo en las primeras cinco fechas. Con un equipo supuestamente armado en torno a él, la pelota prácticamente no le llega durante los 90 minutos y sigue sin encontrar el nivel que lo distingue del resto.

David Trezeguet revolucionó River. El francés superó las expectativas de todos en su primer semestre y se convirtió rápidamente en el referente del plantel.

Por eso, Matías Almeyda no dudó al querer armar un equipo que girara en torno al mejor jugador del Millonario. Pero el plan del Pelado no está ni cerca de cumplirse hasta el momento.

Trezeguet no logró acomodarse en un esquema sin demasiada sorpresa, casi exclusivamente dependiente de los centros que puedan llegar desde los costados o del traslado de Leonardo Ponzio.

David viene de recuperarse de una lesión que lo tenía a maltraer desde el fin de la temporada pasada, pero no son los problemas físicos lo que le impiden reencontrarse con el gol.

El francés pasa minutos sin tener contacto con la pelota y -como él mismo admitió- debe bajar hasta la mitad de cancha para participar del juego. De hecho, lo mejor de su repertorio hasta el momento se vio cuando asistió a Rogelio Funes Mori en el estadio Único de La Plata.

Si el problema fuera que tiene la “puntería desviada”, no sería tan grave, porque un jugador de su calidad puede recuperarse en cualquier momento. Lo grave es la alarmante falta de oportunidades de gol que ha tenido.

Y en la cancha de Colón volvió a quedar en evidencia: el goleador no tuvo ni una situación hasta que, en tiempo de descuento, Rodrigo Mora lo habilitó, pero un defensor llegó a cerrar. Sí, tuvieron que pasar 91 minutos para que David llevara peligro al área santafesina.

Eso, sumado a la preocupante mala puntería que vienen teniendo los volantes, hace que Trezeguet no pueda siquiera esperar un centro, vía por la que salvó a River en más de un partido del campeonato pasado.

Por si fuera poco, la buena sociedad que se armó con Rogelio Funes Mori durante varios partidos se fue diluyendo, y el mellizo no pudo conectarse con el francés en las últimas fechas.

Lejos de tener la solución, el cuerpo técnico sigue probando variantes, pero sin alterar el esquema. ¿Debería utilizar un enganche? ¿Tendría que poner Almeyda un tercer delantero?

Las fechas pasan, pero el problema sigue: el gran goleador que tiene el fútbol argentino no logra acomodarse en el esquema del club más grande del país. ¿Cuándo romperá la racha El Rey David?