Passarella sigue tomando decisiones y sin consultarlas con nadie. Las responsabilidades siempre son de terceros. El bloque oficialista no se planta. La oposición sigue mirando desde afuera. Nadie representa a River en AFA. Y, lejos de las conferencias de prensa, el presidente sólo habla con periodistas amigos. ¿Y la refundación? ¿Acaso no alcanzó con el descenso?

Pasaron tres días del acontecimiento más triste en la historia de River y, pese a la promesa de refundación, las señales que surgen desde Núñez son tan preocupantes como el descenso mismo. Es que en esas 72 horas, Daniel Passarella ejecutó diferentes acciones con las que demostró que la caída del conjunto millonario a la B Nacional no logró conmover su soberbia.

Así lo manifestó al decidir la contratación de Matías Almeyda para reemplazar a Juan José López sin consultarlo con ningún integrante de la Comisión Directiva. Fue una determinación exclusiva del presidente y todo su autoritarismo, sin tener en cuenta que el ídolo era un líder dentro de ese equipo devastado y sin siquiera informarse sobre si un técnico sin experiencia es lo más adecuado para este momento del club, en el que el banco de suplentes de un River en la B puede resultar la peor silla eléctrica de la historia.

Apenas se tomó la molestia de informárselo al bloque oficialista cuando la decisión ya estaba tomada e incluso consensuada con el propio Almeyda. Cómo será, que inmediatamente después de que finalizó esa reunión, el club comunicó vía Twitter que el Pelado era el nuevo técnico. Además, ningún dirigente adepto a Passarella amagó siguiera a reprocharle la decisión que el 85 por ciento de los hinchas consideró errónea. Sólo atinaron a sugerirle que rodeara al Pelado con gente que conociera la categoría…

Al mismo tiempo, los cinco vocales por la oposición, que volvieron a ser excluidos de esa primera reunión post descenso, se volcaron en los medios para tratar de dar su visión de lo que pasa en River. Es que puertas adentro del Monumental, nadie los escuchaba antes y nadie parece querer escucharlos ahora. Passarella los atiende por teléfono, pero lejos está de reunirse con ellos.

Del mismo modo se maneja el presidente millonario en AFA. Ayer fue la primera reunión de presidentes y vices de la B Nacional y la representación de River brilló por su ausencia. Otra prueba del orgullo insólito de Passarella, que con la ayuda de esa misma mesa deberá sortear ante el Comité Ejecutivo la suerte de los 30 millones de pesos que cobraba el club de Núñez por los derechos de televisión.

Y como si todo ello fuera poco, Passarella volvió a demostrar que el descenso de River no mermó ni un ápice de su terquedad al dar una entrevista únicamente para un periodista amigo. Allí, entre otras cosas, dejó frases como que tiene menos del 15 por ciento de responsabilidad de este presente y que a la instituación le conviene jugar en esta categoría por el aspecto económico. Se ve que River no sufrió nada lo suficientemente grave como para explicar los motivos de ello en una conferencia de prensa. Mucho menos como para cambiar esa fórmula compuesta de autoritarismo y soberbia con la que se condujo al club al descenso. Se ve, en River también creen que “todo Passa…”.