River hizo regar el campo de juego antes del inicio del partido y durante el entretiempo. En ambas ocasiones, el agua alcanzó únicamente el sector de la cancha en la que atacó el equipo de Almeyda. Ello forzó el tempranero error de Orión y el gol de Ponzio. Aunque no sirvió para evitar el final.
Como en los viejos tiempos, las artimañas extra futbolísticas también incidieron en el Superclásico de ayer en el Monumental. Al minuto de juego, Leonardo Ponzio tuvo un tiro libre magnífico que le permitió a River abrir el marcador en favor de La Banda. Aunque ese grito tempranero tuvo una previa ajena al partido.
Unos minutos antes de que iniciara el encuentro, el cuerpo técnico millonario hizo regar el sector del campo de juego en el que comenzó atancando River, con la finalidad de lograr mayor rapidez en los avances del equipo. Pero lo que terminó logrando fue que el remate de Ponzio tuviera un pique inatajable para el arquero de Boca.
Y después, en el entretiempo, volvió a repetirse la escena: un auxiliar del club regó la otra mitad de la cancha, la que da hacia la tribuna Centenario y para la que atacaría el conjunto de Almeyda.
Sin embargo, lo que no pudo evitar el cuerpo técnico fue que sus jugadores no flaquearan en el instante final de un partido que -artimañas al margen- lo tuvieron ganado durante prácticamente 89 minutos.