(Incluye video) La gente de River arrasó con las últimas localidades disponibles para el segundo River-Boca del año. Aunque la pésima organización policial en la venta de generales provocó un verdadero descontrol.

En Mendoza, miles de hinchas de River acamparon durante más de 24 horas para conseguir una popular para el Superclásico del próximo martes. Sin embargo, pese a que se supo de antemano que la demanda sería descomunal, los organizadores del expendio y la Policía no hicieron absolutamente nada para evitar el caos en plena capital mendocina.

Recién a la madrugada, cuando entendieron que la gran cantidad de gente que se había apostado sobre las boleterías del Diario Uno se tornaría incontrolable, decidieron anticipar el horario de venta estipulado para las 9 a las 7.30.

Pero ya era tarde, porque no hubo previsión ni vallados suficientes como para evitar los desbordes que se produjeron debido al temor del hincha de quedarse sin entradas. Entonces, la cola se comprimió a 300 metros de largo y a un ancho de 60 personas empujándose para un lado y para el otro.

Encima, todo ello potenciado por el embudo que generaron las únicas tres ventanillas que estuvieron abiertas… Una locura, que se terminó por descontrolar cuando la Policía no tuvo mejor idea que intentar apaciguar los ánimos apelando al gas pimienta y las balas de goma.

Ahí, y ya consciente de que se habían agotado las populares, la respuesta de la gente resultó inevitable. Piedras de un lado, piedras del otro, entre mujeres, chicos, negocios y casas. Y todo por una venta de entradas completamente mal organizada.

VIDEO: El caos en la venta de populares de River en Mendoza