En un partido horrible, casi sin llegadas, fueron los tiros desde los doce pasos los que definieron la suerte y allí, Boca estuvo más fino. El resultado final fue de 6 a 5. El equipo no se pareció en casi nada al de Mar del Plata.

River no pudo repetir lo hecho hace una semana. El Superclásico mendocino fue más duro que el marplatense, con un Boca mucho más defensivo, sin ganas de atacar, y un River que casi nunca pudo quebrarlo.

Fue por eso que sólo Rogelio Funes Mori y Rodrigo Mora tuvieron una jugada clara para abrir el marcador, ambas en el primer tiempo. El funcionamiento colectivo no los acompañó, porque el Millonario no tuvo claridad a la hora de atacar.

Frente a un rival que jugó de una manera que da dolor de ojos, La Banda no pudo encontrarle la vuelta. Ramón probó haciendo entrar a Trezeguet, Rojas y Lanzini, pero nada pudo romper el cero.

Y los penales… cada uno tendrá su opinión sobre la cuota de suerte que hace falta. Lo cierto es que allí River no pudo ganar y se va con las manos vacías de Mendoza. A no subestimar a nadie, pero tampoco caerse: el sábado que viene será el tercero, el definitivo, en Córdoba.