Mora y Funes Mori, que hicieron dupla desde el comienzo por primera vez, no tuvieron un buen partido en Floresta. El uruguayo no pudo desnivelar y el mellizo desaprovechó las pocas chances que tuvo. Lo preocupante es que Almeyda sigue probando atacantes, pero continúan sin rendir como se espera.
River tuvo dos partidos en uno. De mitad de cancha para atrás, la actuación fue convincente, porque Marcelo Barovero casi no la tocó. Pero del medio para adelante, el rendimiento en Floresta acentuó todavía más los problemas del Millonario.
Rodrigo Mora y Rogelio Funes Mori compartieron dupla por primera vez desde el arranque y sus actuaciones se fueron diluyendo con el correr de los minutos.
El uruguayo, a quien le hicieron marca personal, se la pasó luchando y “guapeando” contra la defensa de All Boys. Con la entrega de siempre, esta vez no estuvo fino para tomar las decisiones correctas.
En cuanto a Funes Mori, tuvo dos chances: en la primera -mal anulada por off side- tuvo todo el arco a su merced, pero le pegó adonde estaba Cambiasso. La segunda fue con un bombazo de zurda que también tapó el arquero y no hizo mucho más.
Si esto fuera un problema de un partido, no sería preocupante, pero es una tendencia que se repite: la falta de David Trezeguet -hizo un solo gol, pero su presencia sigue pesando más que cualquier otra- se nota cada día más. El mellizo admitió que juega mejor cuando arranca desde el banco y no puede afianzarse cuando le toca jugar desde el arranque.
Encima, el banco no le rinde a Almeyda. Carlos Luna ingresó por Mora y no tuvo peso en el área. Como sucedió durante todo el campeonato (excepto en la goleada frente a Arsenal), el Chino casi no tuvo acción y se lo sigue notando falto de ritmo. Teniendo en cuenta que llegó hace cuatro meses, ¿qué es lo que está fallando? ¿Cómo puede ser que todavía no esté para jugar noventa minutos?
Y también tuvo su chance Daniel Villalva, quien otra vez tuvo que sacrificarse y jugar en el medio. Está claro que es el último delantero en la consideración del Pelado, y también se nota que al juvenil le incomoda la posición en la que le está tocando jugar.
Será tarea para la semana. Pero es lo mismo que se viene diciendo: hay que trabajar en el día a día. Está perfecta esa premisa en la teoría, pero van trece fechas y los delanteros siguen en deuda. ¿Cómo se soluciona?