La Banda volverá a pisar el verde césped del Monumental en su regreso a Primera. En frente estará aquel verdugo que hace un año atrás le dio al club de Núñez su estocada final. Pero hoy la historia vuelve a empezar.

Será el primer partido post resurrección. El primero después de ese sábado 23 de junio que terminó con el pesar más doloroso en la historia de la institución millonaria.

Será el partido que ponga las cosas en su lugar, que devuelva a River a la categoría de la que jamás debió haberse ido. Pero será además la oportunidad de volver a empezar.

La oportunidad de demostrar que, al menos desde el campo de juego, se aprendió de aquellos errores del pasado. Para eso, cada partido deberá ser a vida o muerte, con plena consciencia de la responsabilidad que implica esta camiseta, que no es para cualquiera.

El campeonato no podrá ser un objetivo de la boca para afuera. Ya no importa quiénes se quedaron o quiénes llegaron. River es River, ahora como siempre, y lo único que cuenta es recuperar estos últimos años de prestigio y estilo despilfarrado. Llegó el día. ¡Vamos, River!