En los últimos años, a River Plate le ha costado más de la cuenta rescatar resultados positivos cuando sale del Monumental. Ese fenómeno se fue intensificando con el correr del tiempo y, en la actualidad, ya es una suerte de karma que azota al equipo de Gorosito, y se refleja nada menos que en el juego y los resultados.
La media inglesa es un método que comenzó a utilizar el Arsenal hace más de 60 años. Consistía en ganar todos los partidos de local a lo largo de la temporada y, a la hora de jugar como visitante, emplear un sistema táctico más conservador y apostar al empate. El equipo inglés tuvo éxito y muchos otros empezaron a copiar la idea con el objetivo de alcanzar las metas planteadas.
Muy distinto es el caso de River. El equipo de Néstor Gorosito cumple tan parcialmente como inconcientemente con este método: como local ha sido uno de los equipos más efectivos a lo largo de la temporada, estando invicto y consiguiendo casi todas victorias; pero como visitante, el panorama es mucho más oscuro. Las derrotas se suceden una tras otra y, conseguir un empate, ya es tomado como un triunfo si se tiene en cuenta la pésima labor fuera de casa.
Pero claro, también hablamos de inconciencia por el hecho de que River, a priori, sale a jugar en todas las canchas de la misma manera. Sin embargo, es notable y sorprendente la diferencia, tanto en el juego como en los fríos números, que se vislumbra cuando River sale del Monumental. El esquema táctico y estratégico, en general, lejos está de buscar refugiarse y ceder protagonismo, pero, sin embargo, la actitud y el volumen de juego merman considerablemente.
Finalmente, es ineludible hacer referencia a números, estadísticas y resultados. De los 27 puntos que River cosechó a lo largo del torneo doméstico, sólo 6 fueron conseguidos como visitante, producto de una victoria y tres empates. Casualmente, el único triunfo de River en esa condición fue en su primera salida, 2-1 ante Rosario Central. A partir de allí, tres empates (1-1 ante Vélez y Boca, y 0-0 frente a Argentinos) y cinco caídas (1-5 contra San Lorenzo, 0-4 ante Huracán, y 0-1 frente a Racing, Newell’s y Godoy Cruz) conforman esta pésima campaña. Además, en la Copa Libertadores los números son aun peores, ya que River perdió los tres partidos jugados fuera de casa (1-2 ante San Martín, 0-3 ante Nacional de Montevideo y 2-4 ante Nacional de Paraguay), mientras que como local ganó dos y empató uno.
La única conclusión posible no puede alejarse demasiado del pensamiento que indica que estos jugadores cambian de actitud drásticamente cuando no cuentan con el apoyo masivo del público del Monumental. Y pensar que cierto mediocampista culpó a la hinchada de una derrota tan histórica como vergonzosa, sabiendo que, la gente de River, es la única que siempre gana en todas las canchas.
Imagen: La Página Millonaria.