(Mar del Plata – Enviados especiales) Resulta extraño. La temperatura dista unos 15 grados de aquel calor con el que la ciudad acostumbra a dar la bienvenida. Las playas -desiertas- parecen ratificar aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor”, y los centros comerciales sufren de una tranquilidad atípica para el gran balneario del país.
Mar del Plata, verdaderamente, no parece Mar del Plata. O mejor dicho, no lo sería si no fuera por aquello que ya no resulta para nada extraño: la pasión por La Banda. Esa que aquí, en pleno otoño, genera nostalgia del verano y se manifiesta a través de los miles de hinchas de River que viajaron desde todo el país para acompañar a la camiseta.
Una camiseta que se volverá a medir frente a Aldosivi, aquel rival que terminó por clavarle al hincha de River la última daga en el corazón, en medio de una temporada repleta de dolor. Aquel rival que le quitó el invicto al Millonario e hizo añicos la esperanza -o el mero consuelo- de volver a Primera con 38 partidos sin derrotas.
Pero ellos, fieles aún en la adversidad y agnósticos de los resultados, vinieron igual. Cientos de micros desembarcaron la pasión riverplatense desde el viernes pasado, generando que la ciudad se tiñera de rojo y blanco durante todo el fin de semana.
Calles, plazas, restaurantes, todo fue y es rojo y blanco. Y a toda hora del día. Más aún desde la mañana de este domingo, en la que empezaron a llegar los otros cientos de micros de hinchas que vendrán a alentar al equipo, como a lo largo de todo el torneo, en la recta final del campeonato.