Más de 17.000 hinchas de La Banda coparon el Libertadores de América para acompañar al equipo de Almeyda y terminaron sufriendo la apatía del mismo equipo que los deslumbró semanas atrás. Nico Domingo y Alayes, los más cuestionados.
Hacía mucho tiempo que River no recibía el visto bueno de los organismos de Seguridad para poder jugar en condición de visitante con el respaldo de semejante cantidad de público. En la temporada pasada, sólo se pudo dar semejante gusto contra Huracán en Parque Patricios y Gimnasia en el Estadio Unico. Esos fueron los únicos clubes ante los que pudo llevar más de 10 mil personas y romper con la modalidad de la parcialidad visitante restringida.
Mientras que en Mendoza, cuando le tocó visitar a Independiente Rivadavia, su gente tuvo que entrar camuflada. Por eso, la previa del partido en Avellaneda se vivió de una manera especial y más de 17.000 hinchas terminaron comprando su entrada para copar el Libertadores de América a pura pasión millonaria.
Pero la fiesta no pudo ser completa. No tanto por el resultado, sino en particular por el desempeño de un equipo que se mostró completamente desconocido. Que nada tuvo que ver con aquél de las primeras fechas. Entonces, minutos antes de que se concretara el empate, la gente se hizo se escuchar.
“Ustedes mátense en la cancha que acá en la tribuna los vamos a alentar”, fue el primero de los cantos que surgió desde el corazón de la popular, seguido por el clásico “Movete River, movete” y algunos reclamos individuales.
En ese sentido, Nico Domingo despertó el murmullo de la gente cada vez que se complicó o perdió la pelota. Mientras que desde un pequeño sector de la Platea Norte partió el pedido por “Ferrero, Ferrero”, cuando Alayes y el resto de la defensa quedaron mal parados.