El entrenador Millonario viene mostrando una faceta mucho más madura y pensante que en otras épocas. Modifica decisiones y elimina prejuicios. La versión 2013 del gran Ramón.
Ramón Díaz, absolutamente siempre, se caracterizó por su personalidad y por acaparar toda la presión, liberando a sus planteles de todo tipo de carga. Pero, además, también tenía otra cualidad: la de mantener prácticamente a rajatabla sus decisiones y no revertirlas a menos que fuesen de vida o muerte.
Sin embargo, en este 2013, el “Mundo River” se encontró con otro Ramón Díaz. El riojano llegó a Núñez con varias ideas claras y concretas, y las fue revirtiendo con el correr del tiempo, mostrando una faceta mucho más madura y flexible que en etapas anteriores.
¿En qué nos basamos para afirmar esto? A saber: ni bien llegó a River, pensó en una dupla de volantes centrales con Cristian Ledesma y Walter Acevedo, Pero, a la larga, terminó relegando al ex San Lorenzo, Independiente y Banfield y mantuvo a Leonardo a Ponzio en el equipo titular. ¿Más ejemplos? Imaginó a Ezequiel Cirigliano como la primera venta del equipo, pero el joven mediocampista fue suplente en los dos primeros partidos y ahora fue relegado a Reserva para recuperar ritmo y ser tenido en cuenta, aún por encima de Acevedo.
En cuanto al sector ofensivo, David Trezeguet, en un principio, era imaginado como el quinto delantero por parte de Ramón Díaz. Pero no terminó siendo así: el francoargentino se convirtió en el primer atacante del equipo y dejó en el camino a Rogelio Funes Mori, que, en un inicio, era considerado como el “9” titular de River. Hoy en día, el mendocino es suplente.
Claramente, el riojano ha mostrado, en estos dos meses, una gran capacidad para volver sobre su marcha, cambiar pensamientos y aplicar esas modificaciones en el equipo. No se casa con ningún jugador, pero, tampoco, está teniendo preconceptos con nadie. Evidentemente, piensa en lo mejor para recuperar a River y convertirlo en aquel que él supo dirigir años atrás.