Almeyda relegó a Trezeguet al banco de suplentes para el partido contra Huracán y generó polémica. La mayoría de los hinchas de River quieren al delantero francés como titular del equipo. ¿Cuáles fueron los motivos que determinaron la salida de David?

Luego de la victoria ante Ferro en el Monumental, en donde el Chori Domínguez y Cavenaghi fueron reemplazados a poco del final, cuando el partido todavía continuaba igualado en cero, el propio Matías Almeyda reconoció en conferencia de prensa que él era un agradecido de los dos ídolos y referentes del plantel millonario.

Con esa frase no solo advirtió que, pese al nivel de sus últimos partidos, los dos serían titulares para enfrentar a Atlanta en Liniers, sino que además dejó entrever cierta preferencia para con los dos delanteros que nueve meses atrás resignaron muchísimo dinero para regresar al club de sus amores.

Y esa misma preferencia es la que ahora parece haber inclinado la balanza de cara al partido de mañana, contra Huracán. Es que con la derrota del domingo en cancha de Vélez, el 4-3-1-2 que le dio lugar al tridente pasó a mejor vida, y con ellos, la titularidad de Trezeguet.

El técnico optó por Cavenaghi y el Chori Domínguez como dupla ofensiva para retornar a su sistema táctico preferido, el 4-4-2, apostando tal vez a los resultados que supo conseguir con esa fórmula durante la primera mitad del torneo.

Pero de esta manera, al mismo tiempo, decidió resignar el poderío ofensivo que le garantizó el goleador francés desde que arribó al Monumental, y los hinchas pusieron el grito en el cielo. A través de una encuesta de La Página Millonaria, más del 70 por ciento de 9.300 encuestados señaló que Trezeguet no puede faltar en el equipo titular.

De hecho, del total de ese porcentaje, el 53 por ciento sostuvo que con el regreso del 4-4-2, la dupla en ataque debería estar conformada por Cavenaghi y Trezeguet. Una elección signada, sin dudas, a fuerza de goles: uno, el goleador de la B Nacional; el otro, el campeón del mundo que refrendó sus pergaminos con 8 goles en 11 partidos jugados. Un coeficiente implacable que el técnico de River, al menos contra Huracán, se dará el lujo de relegar.