(Incluye video). El paraguayo que llegó a River como un desconocido total y se convirtió en un baluarte de aquellos fantásticos equipos. Nadie puede olvidar aquel gol agónico gol de cabeza a Boca.

Nacido el 20 de agosto de 1970, en Asunción, y surgido de las divisiones inferiores del Olimpia de su país, donde jugó desde 1990 hasta 1994 y comenzó a mostrar su dotes para el juego aéreo y su fuerte carácter para manejar la defensa. De allí pasó a Rosario Central, donde estuvo solamente un año antes de arribar a River Plate.

A Núñez llegó en 1995 y se mantuvo hasta 1998 cuando emigró a Europa para jugar en el Betis, aunque solamente 6 meses. Sus buenas actuaciones le valieron la mirada del Atlético de Madrid, donde estuvo hasta el 2000 y retornó a Sudamérica para sumarse al San Pablo. En el 2001 emprendió su vuelta a River para estar cuatro años más, hasta 2005. Allí, fue a Colo Colo donde, en 2006, cerró su carrera.
Con la banda roja cruzándole el pecho no sólo tuvo un gran rendimiento en sus dos pasos, sino que también se cansó de ganar títulos: Apertura 1996, Clausura 1997, Apertura 1997, Clausura 2002, Copa Libertadores 1996 y Supercopa Sudamericana 1997. Pero es más recordado por otro hecho que por esta serie de logros
y torneos obtenidos…

El 23 de marzo de 1997, River recibía a Boca en el Estadio Monumental y el marco se presentaría adverso rápidamente. El elenco visitante se pondría 3 a 0 arriba en la primera etapa y la remontada parecía imposible, a pesar del descuento de Berti cuando finalizaban los primeros 45 minutos. Pero un gol de Facundo Villalba daba esperanza y, tras un córner bien ejecutado por el mismo Berti desde la izquierda, Celso Rafael Ayala se elevó y llegó más arriba que todos para impactar la pelota con un terrible frentazo y decretar un 3 a 3 increíble e inolvidable. Imposible dejar de recordar aquella alocada corrida con revoleo de camiseta incluida.

El gol de Celso Ayala a Boca:

Además, Celso Ayala disputó dos mundiales con el seleccionado paraguayo: Francia 1998 y Corea-Japón 2002.

Imagen: La Página Millonaria.