River cayó en su regreso a Primera. Las falencias defensivas y la ausencia de juego, dos constantes en varios momentos de la temporada pasada, le entregaron el partido a un Belgrano de por sí limitado. Cómo habrá sido que, con muy poco, el Millonario hasta pudo empatarlo.
Se trató del partido que esperó todo el Mundo River durante más de un año. Pero la expectativa se esfumó rápidamente entre la niebla que polarizó el Monumental, porque de entrada nomás, el equipo de Matías Almeyda demostró una carencia que se repitió una y otra vez durante el paso de La Banda por la B Nacional: la falta de propuestas ofensivas.
Con Ocampos perdido en su propio laberinto, producto de una posición a la que no está acostumbrado, Lanzini pareció la única alternativa viable. Pero el pibe tuvo que lidiar con una camiseta tan grande como sus ganas por demostrar. Entonces, por momentos, chocó más de lo que generó, y cuando logró desbordar y tirar el centro, jamás encontró a Trezeguet como destinatario.
Por lo que en el primer tiempo, River prácticamente no pesó. De hecho, la única jugada clara y colectiva fue la que terminó con Funes Mori reventando el palo de Olave, tras una gran asistencia de David. Y como contrapartida, empezó a tener desajustes defensivos que terminó pagando caro.
El primero lo enmendó Maidana con lo justo, yendo al piso para evitar que Carranza quedara mano a mano con Vega, pero el segundo terminó irremediablemente en gol de Belgrano. Es que tres errores en una misma jugada (González Pirez, Vella y Vega se equivocaron feo) sentencian a cualquiera, aun si en frente hay un equipo limitado como el cordobés.
Y ya en el segundo tiempo, Cirigliano perdió una pelota que no solo significó su salida de la cancha, sino también el 2-0 en contra. Carranza convirtió un verdadero golazo para sacar provecho de un River a la deriva. Tan a la deriva, que hasta Trezeguet pasó por desapercibido y no hubo penal o arquero improvisado que pudiera cambiar su suerte.