(Incluye video) El Pelado volvió a dirigir un Superclásico tras once años de ausencia. Dio indicaciones todo el tiempo, gritó con mesura los goles y hasta le pidió a la platea que tuviera paciencia con Funes Mori.

Definitivamente, hay cosas que sólo Ramón Ángel Díaz puede hacer. El riojano más querido volvió a estar en el banco de River en un Superclásico y, como de costumbre, tuvo su show particular.

Antes del comienzo, se saludó con Walter Erviti, a quien dirigió en San Lorenzo. Esta vez no hubo chicanas a la tribuna de Boca, aunque la media sonrisa que lo distingue no faltó a la hora de mirar hacia los hinchas del eterno rival.

Ya desde los primeros minutos se lo vio enérgico, ordenando al equipo en casi todas las jugadas. Pero siempre con una idea en común: jugar por el piso. Así fue que se enojó con Mauro Díaz y hasta con Leonardo Ponzio por tirar pelotazos o sacarse muy rápido la pelota de encima.

Pero lo mejor del Pelado vino sobre el final del primer tiempo, cuando Rogelio Funes Mori definió muy mal una ocasión clara de gol. “Está bien, está bien”, le gritó a los hinchas que insultaban al mellizo, mientras les pedía paciencia con el delantero.

Claro, con el baile del segundo tiempo, al riojano se lo vio más distendido, aunque igual de concentrado. No hubo gritos desmedidos de gol, aunque la satisfacción se veía reflejada en su cara.

Ramón sabe que fue un partido de verano y por eso no dejó frases picantes tras la victoria, pero está de vuelta. Y en su primer Superclàsico dejó la postal que todo River quiere ver, je.

Mirá a Ramón comandando a la platea de River: