Cuando la Selección de Basile jugaba mal, allá por 1994, los hinchascoreaban al unísono el nombre de Diego Maradona como símbolo de descontento, de que lo que el equipo ofrecía no era lo que ellos querían ver. Bueno, salvando las distancias, en River sucede lo mismo con Ariel Ortega, el ídolo exiliado en Mendoza.
Cuando el equipo no funciona,la gente grita a viva voz por “Ortega, Ortega” en forma deprotesta, como reclamo, como diciendo “Con el Burrito estábamos mucho mejor”.Y mucho de eso de simbolismo debe haber. Porque cuando Abelairas entró y fue el dueño y señor del fútbol en River, los gritos por Ariel se acallaron. Sin embargo, la gente volvió a recurrir esta noche a su nombre, como una invocación divina al buen fútbol con el quejujeño supo regar el césped del Monumental.
Hoy, el ídolo anda por Mar Del Plata, en la pretemporada de Independiente Rivadavia. El destino parece guardarle la camiseta de River hasta junio, cuando por fin finalice el prestámo-salida fácil al que recurrióel club de Núñezcuando la rencilla del vestuario estalló en pleno River Campeón. Se entienden los motivos de la dirigencia al no querer pagar unmillón y medio por un jugador que en seis meses vendrá gratis. Pero también habrá que saberentender a la gente cuando convoque aOrtega a través de sus gargantas.
Habrá que entenderla y no juzgarla. Tampoco hacer juicios apresurados. Digamos que el “Orteeeeeega, Orteeeeega”, además de significar el reconocimiento al último prócer del club significa que algo no anda bien. Es la señal que parte desde la tribuna. Habrá que saber entenderla y tratar de que el nombre de Ariel suene sólo como homenaje y no como pase de factura cuando el equipo no juega nada bien. Que así sea depende de Gorosito y sus futbolistas, de nadie más, al menos hasta junio.
Foto: La Página Millonaria