Ayer se cumplió el vigésimo sexto aniversario de la vuelta olímpica de River en la Bombonera, con el gol con la pelota naranja. La Página Millonaria dialogó con el gran protagonista de aquella tarde, el Beto Alonso, quien reconoció que al menos este año la alegría por aquél recuerdo no puede ser completa.
Es, sin dudas, una de las tardes más memorables para la gente de River. Aunque aquel domingo 6 de abril de 1986 no solo permanece imborrable en la memoria de los miles de hinchas que lo disfrutaron en La Boca o en la de los millones que siguieron ese Superclásico por radio, sino que además es glorificado por todos los hinchas que vinieron después.
Sin embargo, este año, el aniversario de aquella epopeya y fiesta riverplatense llega en medio de un presente devastador, diametralmente opuesto, cargado de dolor. Llega en el peor momento de la historia. Cosa que no le quita mérito alguno a semejante logro, claro está, pero que sí genera cierta ambigüedad a la hora de recordarlo. Así mismo lo manifestó el propio protagonista de aquella tarde inolvidable en la Bombonera, el gran Beto Alonso, durante una entrevista con La Página Millonaria.
– ¿Por primera vez, el aniversario de aquella tarde no genera la misma alegría?
– Seguro, este año no es igual. Uno está golpeado, jamás pensó que River se podía ir a la B. Todavía no termino de caer, todo esto me ha afectado muchísimo por lo que siento por el club. La verdad, hasta me ha cambiado el caracter.
– ¿Ese cambio te ha llevado incluso a ser menos tolerante con todo lo que pasa en el Mundo River?
– Sí, aunque siempre fui un tipo frontal, cuando empiezo a hablar de River me agarra mucha bronca. Me pasa hasta cuando hablo de River con mis amigos, digo cosas que antes no decía.
– Algunas de esas cosas que dijiste públicamente generaron rechazo en los más jóvenes. ¿Comprendés que te cuestionen?
– A los jóvenes que me critican o cuestionan, les pido que vayan al museo del club, que para algo está. Que se informen antes de hablar o decir cualquier estupidez, que entiendan lo que le pasa a uno, que nació en la institución, que estuvo desde los 9 años. Me jugué con todo por el club, dejé mi corazón ahí adentro. Si no entienden eso, estamos todos locos.
– Como les decían a ustedes en la semana previa a dar la vuelta en La Boca.
– (Se ríe) Me acuerdo que esa semana se entrenó normal y que el sábado llegó un telegrama del Gobierno. Santilli nos lo mostró porque estaba preocupado, entonces los jugadores hicimos una reunión en la habitación del Cabezón Ruggeri y fui uno de los que dije que la vuelta olímpica la teníamos que dar igual. Que me iban a sacar muerto, pero que yo iba a dar vuelta en la cancha de Boca. Cómo no la iba a dar, si di la vida por esa vuelta y hacer feliz al hincha de River.
– ¿Soñás con que algún equipo repita la historia?
– Sin ninguna mala intención, no creo que vuelva a haber un River dando la vuelta olímpica en la cancha de Boca. A esa tarde la llevo en el corazón, porque lo que hicimos con ese equipo realmente no se va a volver a repetir.
– ¿Qué tuvo de especial ese equipo, que meses después fue campeón de América y del mundo?
– Ese era un plantel con mucho huevo, que me llena de orgullo haber integrado, porque no solo dio la vuelta en la Bombonera, sino que tampoco se guardaba nada fuera a la cancha que fuera.
Reviví la vuelta y los goles de aquella tarde inolvidable: