Antes de los cinco minutos, Boca se puso en ventaja con un gol de Erviti. Pero el Millonario pudo levantarse gracias a su mejor jugador, que tras un buen centro atrás de Rojas la empujó para igualar el Superclásico en Córdoba. A quince del final, el que apareció fue Trezeguet para darle una gran alegría a La Banda.

Alegría para todos. River volvió a ganarle a Boca, y encima lo hizo dando vuelta el partido. Una noche como para festejar por un largo tiempo, aunque se viene la hora de la verdad.

El Superclásico arrancó de la peor manera. River comenzó presionando bien arriba, obligando a que los defensores de Boca tuvieran que reventar la pelota.

Pero, antes de los cinco minutos, el Burrito Martínez agarró la pelota y puso una gran pelota para que Santiago Silva quedara mano a mano.

El uruguayo definió muy mal, pero contó con la fortuna de que su remate saliera para el medio, donde había dos defensores de River que se “durmieron” y dejaron que Walter Erviti les ganara de mano y empujara la pelota.

Después, el partido se hizo parejo, y el Millonario pudo empatar porque cuenta con Rodrigo Mora, que tiene de hijo a Boca. El uruguayo la empujó después de un buen centro atrás de Ariel Rojas para que todo esté como al principio.

Y sobre el final apareció el goleador al que todos esperaban. David Sergio Trezeguet se sacó de encima la mala racha e hizo delirar a todo River, a los miles de hinchas en el Kempes y a los millones que lo siguieron por televisión.