Gallardo tuvo su primer partido como técnico de River en el campeonato local. Activo, se mostró preocupado por el nivel del equipo y le pidió mayor intensidad a sus dirigidos.
El técnico de River se llevó las miradas en el Ciudad de La Plata. Quizás porque el partido fue muy malo y también en parte porque, tras el partido en la Copa Argentina, River tuvo un rival de nivel.
Desde el primer minuto, Gallardo salió del banco y comenzó a dar indicaciones. Sin llegar al nerviosismo de Diego Simeone en el banco, transmitió constantemente mensajes hacia sus dirigidos para pedirles mayor intensidad.
De hecho, la transmisión televisiva lo captó cerca de los treinta minutos de la primera parte furioso con el equipo, que estuvo a punto de ser vulnerado por Gimnasia. El Muñeco, a los gritos, intentó despertar a sus jugadores.
Dialogó con Néstor Pitana por algunas faltas polémicas y mantuvo siempre el tridente ofensivo, aunque varió los nombres en el complemento y se vio perjudicado por la modificación obligada de Chiarini por Barovero.
Conoce al club. Sabe cómo son las cosas en River. Y seguramente es consciente de que a su equipo le falta mucho para enamorar al hincha. Pero Gallardo quiere darle una nueva identidad. ¿Podrá?