El extécnico de Brasil fue presentado como el nuevo entrenador del equipo liderado por D’Alessandro, a quien pretende tener como estandarte de su plantel. Sin embargo, a las manifiestas intenciones de River por repatriar al jugador se le suma una complicación no menor: el club de Porto Alegre necesita desprenderse de dos de sus cinco extranjeros. ¿Podrá retenerlo?
Finalmente asumió y complicó aún más el panorama de River en su ambición por recuperar a una de las tantas joyas que surgieron de su cantera. Es que Dunga había anticipado unos días atrás que su Internacional jugaría con “D’Alessandro y diez más”. Entonces, con esa simple declaración, cambió el presente del jugador, que venía de discutir mediáticamente con los hinchas gaúchos y hasta había amenazado con “saltar del barco”.
Aunque a pesar de ello, todavía hay una carta que podría jugar a favor de River. A las reiteradas súplicas de la gente, los llamados de Ramón y Trezeguet y la disposición de los dirigentes a repatriarlo, se le suma que el Inter está obligado a desprenderse de al menos 2 de sus 5 jugadores extranjeros.
D’Alessandro, Guiñazú, Forlán, Dátolo y Bolatti son los jugadores que superan el límite de tres foráneos por equipo, y prácticamente ninguno está dispuesto a ceder en los números de sus contratos. Por lo que negociarlos a otros equipos bajo esas mismas condiciones no será nada sencillo.
“Sería muy bueno jugar con todos los extranjeros. Pero como esto no es posible, lo ideal sería que solo queden tres, el número correcto”, reconoció Dunga ayer, durante la conferencia de prensa de su asunción y sin remarcar su devoción por D’Alessandro. Incluso, al hablar de incorporaciones, tampoco se animó a aclarar en qué posiciones buscará reforzar al Inter.