Volver a preguntar qué le pasa a este River es redundante. Este equipo está quebrado, está hecho trizas y se expone a que cualquiera con una mínima noción de fútbol -es decir, pasarle la pelota al que tiene la misma camiseta sin que un rival la intercepte- lo ridiculice.Menos malque el campeonato ya lleva más de dos tercios de partidos disputados, que sino este equipo, estos jugadores, están en condiciones de volver a ser últimos. No tienen nada que envidiarle a Tigre, a Argentinos, Arsenal y muchísimo menos a Boca, quienes hoy están en los últimos cuatro puestos.

Vega, desde sus ganas es el único que se salva. Ferrari perdió la memoria, Villagra es capaz de hacerse echar tontamente en cualquier instante. Nico Sánchez y Gerlo no tienen nivel para jugar en River. Ahumada se cavó la fosa con lo que dijo y últimamente se sigue echando tierra con su nivel adentro de la cancha. A Barrado no se le pueden pedir milagros, más no puede dar. Rosales ya nos toma el pelo, o mejor dicho, nos toman el pelo poniéndolo como titular. Buonanotte parece ser el lado B de Ortega y está cruzado. A Mauro Díaz lo único que le falta es un apellido para que Gorosito no lo saque apenas las papas queman. Falcao pone todo, menos goles, pero es… delantero. Para colmo Pipo para intentar cambiar algo apuesta por Abelairas, pone a un pibe que recién tiene sus primeros minutos en canchao recurre a un Fabbiani que en Tandil dejó todo lo bueno que había hecho hasta ahí.

La Ogromanía ya es un recuerdo. Los rulos de Pipo ya no caen simpáticos y llamarlo a Cabral “carreta” o a Nico Sánchez “poste” ya no es chistoso, porque comienza a ser cada vez más real. Encima, Aguilar ya le avisó a Gorosito que no va a haber una graninversión en refuerzos en junio. Estemos listos para otro semestre viendo cómo los demás pelean, mientras River se desangra y se da la cabeza contra sus propios problemas.

Otra vez, a poco menos de dos meses de que termine la competencia del primer semestre, River se queda afuera de todo. Las razones se repiten, los culpables también y la escoba todavía no pasa por un plantel que ya dio sobradas muestras de que no esta a la altura de esta camiseta. Porque más allá de que River tiene poco, no hace nada. Ahora sólo queda esperar que Boca no gane la Copa Libertadores. Hablar de que el único consuelo de este semestre pasa por esperar la desgracia del rival de toda la vida, habla a las claras de mediocridad. Pero ojo, que nadie se confunda. Acá los mediocres son los de pantalones cortos y los de saco y corbata que se equivocan y erran en cada una de las decisiones que tienen que toman.

Imagen: La Página Millonaria.