Argentina cerrará su participación en el Grupo B frente a un rival que podría volver a la receta que le dio grandes satisfacciones. Si la Selección obtiene los tres puntos, saldrá primera y se clasificará sin inconvenientes a octavos de final.
Otto Rehhagel tiene 71 años y hace nueve que es el técnico de Grecia. El alemán entró en la historia grande del fútbol helénico cuando formó un plantel aguerrido, con una sobresaliente solidez defensiva y sorprendió al planeta al dar la vuelta olímpica en la Eurocopa 2004, que se llevó a cabo en Portugal. Muchos jugadores destacados en aquella campaña ya no están en la selección, pero el entrenador permanece en el cargo y sabe que contra Argentina sería suicida cambiar ataque por ataque.
“No tenemos nada que perder, todo por ganar”, fue el mensaje de Rehhagel hacia sus dirigidos. Argentina usará un 4-3-1-2 sumamente flexible, ya que Clemente Rodríguez se sumará a la línea de mediocampistas, dejando unos metros atrás a Nicolás Otamendi, Martín Demichelis y Nicolás Burdisso. Mario Bolatti y Juan Sebastián Verón serán los encargados de marcar y distribuir con el criterio que los caracteriza, mientras que Lionel Messi, Sergio Agüero y Diego Milito serán las piezas desequilibrantes.
Si Grecia plantea de igual a igual el trámite del encuentro, Argentina seguramente conseguirá el triunfo sin demasiados problemas. Los europeos no especularon contra Corea del Sur (0-2) y Nigeria (2-1), aunque la situación ahora es absolutamente distinta. Rehhagel es consciente de que neutralizar a Messi y compañía es un desafío muy serio y no resultaría extraño que recurra a la fórmula empleada éxitosamente hace seis años, más allá de que no cuenta con un potencial de similares características.
Hay diversos puntos débiles que la Selección puede aprovechar en Polokwane. El arquero Alexandro Tzorvas demostró que no está a la altura de las circunstancias (hizo un papelón gigante cuando quiso atrapar la pelota y le regaló un tiro de esquina a Nigeria) y por eso será una invitación a que le pateen desde afuera. La defensa es otra tentación, siempre y cuando no se repliegue con los volantes. ¿De qué cuidarse? De la pegada de Giorgios Karagounis y la perseverancia del atacante Theofanis Gekas.
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