Por primera vez en el certamen, Argentina podrá repetir a los mismos once de un partido hacia otro. De esa manera, Diego Maradona conservará el 4-3-1-2. Joachim Löw también mantendrá la formación que arrancó en el 4-1 frenta a Inglaterra.
Hay cuatro años de trabajo en juego. Es cierto que la Selección atravesó diversas etapas y procesos hasta llegar a lo que es hoy. Sin embargo, la ilusión de millones de habitantes estará en punto de ebullición a partir de las 11, cuando el uzbeko Ravshan Irmatov (sí, el que no amonestó a varios griegos por las faltas sistemáticas sobre Lionel Messi) pite el inicio del apasionante choque por los cuartos de final en el imponente Green Point de Ciudad del Cabo.
EL PARTIDO
Se presentan dos escenarios posible con respecto al trámite del encuentro. Teniendo en cuenta la instancia decisiva y el antecedente del pasado 3 de marzo cuando Argentina se impuso 1-0 en Münich, puede haber un desarrollo cerrado, con mucha pierna fuerte y un ritmo tranquilo en el medio, situación que podría beneficiar el poder desequilibrante de la Selección de acuerdo a la contundencia que mostró. La otra variante en el juego es un ida y vuelta constante, ya que ambos conjuntos tienen jugadores de características ofensivas y una técnica depurada. En ese contexto, habría muchos goles y un marcador incierto hasta el final.
LAS FIGURAS
Lionel Messi se llevará todo los flashes en la antesala del partido. A pesar de que aún no logró festejar, la expectativa que genera en propios y extraños es suficiente para que Alemania se preocupe, sobre todo por la sequía del futbolista más desequilibrante del mundo. Si encara a Per Mertesacker (1,96 m), seguramente podrá lastimar y, de paso, ratificar la premisa general de que tendría que haber entrado hace cuatro años. La espalda de Philipp Lahm también será una tentación, así que más Argentina deberá estar al servicio de su principal arma ofensiva.
Gonzalo Higuaín, con cuatro goles, esuno de losmáximos artilleros del Mundial. Por esa simple razón y por el gol que marcó en el amistoso de marzo, será una de las esperanzas, sin olvidar su olfato goleador en partidos importantes. Carlos Tevez será su acompañante, con una enorme sed de revancha por la eliminación en Berlín. Ambos tendrán que estar atentos a cada centro desde los costados que enviarán Maximiliano Rodríguez y Angel Di María, quienes deberán aprovechar la ausencia de volantes externos en el rival.
Alemania cuenta con Miroslav Klose, quien sueña con alcanzar al brasileño Ronaldo -el único Ronaldo que aparece en las dificiles- como goleador en la historia mundialista. Más allá de que en la definición con los pies se le presentan dificultades, es infalible cuando cabecea. En el 2006 marcó el 1-1 y ahoratendrá la ayuda de talentos como Thomas Müller (preocupa la sociedad por derecha con Lahm), Lukas Podolski y Mesut Özil, la revelación de Sudáfrica 2010, gracias a la excelente visión de juego y una zurda exquisita para los pases entre líneas.
Sin embargo, los germanos también poseen dos volantes centrales que invitan a la precaución. Bastian Schweinsteiger dejó la banda izquierda y ahora maneja el medio con criterio para recorrer el campo y una capacidad interesante para distribuir el juego. Al lado suyo está Sami Khedira, un tapado que llega por sorpresa al área de enfrente (al mejor estilo de Esteban Cambiasso) y será una de las preocupaciones principales en Ciudad del Cabo. Por último, hay que mencionar las proyecciones de Lahm, uno de los mejores laterales derechos del planeta, detrás de Maicon y Daniel Alves.
LA PELOTA PARADA
Por ahora, Argentina fue la mejor a nivel ofensivo en esta faceta del juego. Evidentemente, hay un buen trabajo para planificar jugadas sorpresivas, aunque esta vez ganar por alto será una misión muy complicada. Diez de los once titulares alemanes superan el metro ochenta, razón suficiente para no abusar de los envíos aéreos. Klose, Khedira, Mertesacker y Boateng serán los exponentes de Alemania ante cada acción a favor, por eso habrá que asignarles las mejores marcas disponibles.
PUNTOS DÉBILES
Ambos conjuntos no son extremadamente sólidos en el fondo. Argentina improvisará como lateral derecho a Nicolás Otamendi, quien demostró concentración y fortaleza en el uno a uno, pero que puede sufrir en momentos determinados. Martín Demichelis sufrió problemas puntuales y eso ante Alemania se puede pagar muy caro. Gabriel Heinze necesitará colaboración de Di María, ya que el tándem entre Müller y Lahm es una amenaza seria. Por el lado europeo, la estatura de Mertesacker es una invitación a encarar permanentemente. También se puede aprovechar la inexperiencia de Jerome Boateng.
TIEMPO SUPLEMENTARIO Y DEFINICIÓN POR PENALES
Más allá de que no provocan simpatía, son instancias posibles. Si hay alargue, la juventud de los alemanes (terceros en ese rubro) puede marcar tendencia, aunque el cansancio también podría serle útil a las piezas desequilibrantes de Argentina para la velocidad en los últimos metros. ¿Y los penales? Alemania no practicó, mientras que Argentina lo había hecho antes de México y repitió ahora. El factor psicológico estará por encima de todo si se produce otra definición dramática.
LOS SUPLENTES, LA EXPERIENCIA…
En materia de recambio, Argentina saca una ventaja muy importante que se puede trasladar al campo en los minutos finales. Desde la experiencia de Juan Sebastián Verón y Walter Samuel, pasando por la categoría de Mario Bolatti y las variantes que ofrecen Javier Pastore, Sergio Agüero, Diego Milito y Martín Palermo. Alemania tiene al atacante Cacau, al goleador Mario Gómez y al habilidoso Marko Marin. En lo que se refiere a la experiencia de ambos equipos, la Selección también suma otro punto a favor, pero ante los teutones nunca se sabe.
CONCLUSIÓN FINAL
Con un planteo inteligente y sin dejar detalles librados al azar, Argentina se posicionaría como favorita a meterse entre los cuatro mejores. De todas formas, Alemania tiene una historia que lo respalda fuertemente en etapas así. Las características del desarrollo serán determinantes para corregir cosas sobre la marcha y buscar la receta para lastimar en ataque sin sufrir peligrosas descompensaciones. La lectura veloz del juego transformará a los técnicos en ajedrecistas. ¿Quién ganará en el tablero?