Chaco se sumó a la extensa e incierta lista de posibles destinos para albergar uno de los clásicos River-Boca que se disputan en enero. El otro se mantendría firme en Mendoza.
Desde hace varias semanas se vienen barajando diferentes ciudades como posibles destinos para albergar los típicos Superclásicos de verano. Con Mar del Plata descartada por cuestiones de seguridad, aparecieron empresarios y funcionarios que acercaron distintas propuestas para organizar el partido de fútbol más apasionante del mundo en otras tierras.
“Todo está por verse porque todavía son tiempos de negociaciones. Pero el superclásico con Boca podría jugarse en una sede del interior, en otros lados, no de los habituales. Veo muy difícil que se juegue en Mar del Plata”, declaró Diego Turnes la semana pasada. Y a partir de ahí, los ofrecimientos resultaron interminables.
Cómo habrá sido, que en cuestión de días se pasó de un casi seguro cruce en Miami a un duelo “confirmado” en Chaco. Sí, mucho más terrenal, pero que contaría con el aval del gobernador de la provincia, Jorge Capitanich, y del estadio Centenario, construido para el Bicentenario argentino.
Ahora, ¿qué hay de cierto a más de dos meses de este partido? Que la posibilidad de Chaco no es más que una nueva propuesta.
Conocé el estadio Centenario de Chaco: capacidad – 25.000 personas